Friday, October 22, 2010

VER PARA CREER

FIN DEL OTOÑO 10 076
Angélica Mora

Texas

Apuntes de una Periodista

Todo comenzó el día de mi cumpleaños.
Además del desorden de mis nietos, sentí un alboroto en mi ojo derecho, molestia a la que no le di importancia.
Luego siguió el viaje a Canadá y más tarde la partida a Texas, para seguir cuidando a dos nietos cuya madre está muy ocupada con su vida militar y el esposo ausente en Irak.

Ya mi viaje en avión fue una odisea. Casi no veía por el ojo enfermo, rojo-rojito como franela de Chávez. No había podido ir al oculista porque llegué de Canadá un sábado y el lunes ya estaba viajando, muy temprano de la mañana.
La gente me miraba raro en el aeropuerto, así que opté mantener mis anteojos oscuros, lo cual me hacía aún más sospechosa.

La travesía fue terrible, los pasajeros me miraban en las tres escalas que debí hacer antes de llegar a San Angelo. ¿Era una terrorista, o una artista que huía de los "paparazzis"?
Además, no pude leer durante el viaje, por la irritación del ojo.

Por fin llegué a mi destino y mi hija al día siguiente me llevó a un oculista. Éste me puso en tratamiento de inmediato con unas gotas que calmaron la irritación y un "dianóstico" que yo ya me sabía: debido a que tengo mi sistema inmunológico no tan lógico, soy propensa a que me ocurran estos problemas.

Poniéndome seria, recordé a los presos políticos que no reciben ningún tipo de tratamiento para sus males. Enfermos, muchos han tenido sólo la piedad de Orlando Zapata Tamayo quien sintió esos dolores en su carne y murió por ellos.
Luego Guillermo Fariñas, quien merecido tiene el premio y otros que se le han otorgado, por su lucha para mostrar públicamente ese dolor de sus compatriotas en injusto confinamiento.
Pensé, con mi ojo magullado, ¡de qué me puedo quejar!
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Entre los prisioneros políticos cubanos está mi querido Pedro Argüelles Morán, quien se está quedando ciego en la prisión Kilo 8 de Camagüey.
Un dolor pasajero mío, me hizo recordarlo.

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