Thursday, November 25, 2010

CACEROLAZOS

25419.jpg
Angélica Mora

Texas

Apuntes de una Periodista

La historia de los cacerolazos es tan antigua que en realidad no se sabe la fecha de su comienzo. Se piensa que se inició cuando un ciudadano cualquiera se dio cuenta que golpeando un utensilio de cocina podía protestar su ira frente al gobierno que lo estaba subyugando.

Los argentinos dicen que fueron los primeros en probar los cacerolazos y puede ser que sea así. Los chilenos, sin embargo, dicen que ellos fueron los iniciadores de este tipo de protesta.

Yo sólo puedo dar fe de los chilenos, a quienes vi cuando salían a las calles con sus cacerolas, en una de mis tantas visitas a mi Patria durante el gobierno de Allende.

Ahí pude ver, conmovida, a amas de casa de las poblaciones con su delantal puesto, tomadas del brazo con integrantes del llamado Barrio Alto, golpeando ollas y sartenes gritando en contra del régimen que estaba implantando el comunismos en Chile.
Las mujeres y hombres conformaban una inmensa cadena que abarcaba toda la calle de una vereda a otra y con una masa compacta atrás de miles más.

Por supuesto que las protestas llegaban a La Moneda y al presidente Salvador Allende y a sus colaboradores, pero estos nada hacían para enderezar el destino de la nación.

Sin embargo, las protestas también eran vistas por los militares, quienes decidieron salirle al paso al Monstruo de las Mil Cabezas.

Al golpe se le llamó "Pronunciamiento" y aunque nunca he estado de acuerdo con las atrocidades cometidas en los primeros momentos y luego los días y años que duró la dictadura militar en Chile, comprendí no quedaba más remedio que aplicar esa terrible pero necesaria medida del Golpe contra un gobierno elegido democráticamente, que se había desviado de la Constitucion y las Leyes.

Se había tramado un complot izquierdista para asesinar y causar el caos en el país durante las Fiestas Patrias del 18 y 19 de septiembre de 1973. El golpe de los militares se dio una semana antes y fue doloroso, pero necesario.

Hay muchos que me rebaten la necesidad de este golpe militar, pero esto se debe a que no estuvieron en Chile en los meses antes de producirse. El clima se hacía insoportable, un caos terrible unido a la falta de alimentos y todo lo esencial para vivir. La nación iba derecho al precipicio.

La resistencia y la desobediencia civil son armas pacíficas que deben ser empleadas y el cacerolazo es una de ellas, pero tiene que ser apoyada por la mayoría de la población para que rinda efecto.

Por eso, estoy convencida que los cacerolazos son necesarios.
Es la acción del pueblo que como una campana tañe a rebato diciendo ¡no damos más, no vamos a permitir que la situación continúe como está y las cosas tienen que cambiar!

Download.aspx

No comments:

Post a Comment