Tuesday, November 16, 2010

OTRA VICTIMA ENCARCELADA EN CUBA

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Carta del prisionero Jorge Félix Otero Morales a Hablemos Press

Trascrito por Magaly Norvis Otero Suarez/ Hablemos Press.

Ciudad de La Habana.―Desde el centro de tortura, régimen especial Kilo 8, Camagüey, Cuba. Le escribe el prisionero Jorge Félix Otero Morales, de 44 años de edad, natural de Ciudad de La Habana, sancionado a cadena perpetua en la sala de delito contra la seguridad del estado, en la causa número 1 del año 2006, por intento de secuestro de un avión en la terminal numero 3, del Aeropuerto Internacional José Martí.

Por este medio hago conocer la realidad de cómo vivimos los prisioneros en este centro de tortura, donde muchos han perdido la vida ante la mirada insensible de los militares que funcionan como verdugos.

Quiero comunicarles a ustedes y que hagan extensivo al mundo que el régimen castrista explica que nosotros somos bien tratados. Eso es totalmente incierto. Nosotros los presos del régimen especial de Camagüey, tenemos una vida prácticamente como la de un perro, que en cualquier lugar del mundo vive mejor que un preso en Cuba.

Los presos que se encuentran en el régimen especial no tienen agua permanente en su celda, ni luz dentro. Los alimentos son introducidos por debajo de la puerta. Haciendo contacto con cualquier inmundicia del lugar. La asistencia médica es precaria, la estomatológica no existe. Nos esposan con las manos atrás, bien apretadas para llevarnos al patio ―que le dicen el cepo, ubicado a una distancia más o menos de 100 metros― que es donde los presos del régimen especial cogemos sol.

Los prisioneros que tienen problemas contestatarios, la dictadura militar toma medidas drásticas con ellos.

Quiero que la humanidad conozca los métodos represivos y de tortura que los órganos de la seguridad del estado están utilizando en represarías a mi ideología.

El sistema y las medidas que pretenden aplicarme por la protesta masiva que yo protagonicé, el pasado 28 de octubre, en esta prisión, son violatorias a los tratados de la Convención contra la Tortura y Reglas Mínimas para Tratamiento a Reclusos.

Primero me niegan la atención médica y cuando amenacé con declararme en huelga de hambre en protesta, fui ultrajado discriminatoria por el doctor Reinier Rivera, jefe de la posta médica de esta prisión y se me encerró en celda de castigo.

Fui víctima de una salvaje tortura y golpiza que me propinaron en el mes de abril. Los militares me partieron un brazo en la golpiza y ahora me quitaron la visita conyugal

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