Wednesday, June 29, 2011

ESTADOS UNIDOS

29-06-2011.
Yosvani Anzardo Hernández
Periodista Independiente, Director del Periódico Digital Candonga

(www.miscelaneasdecuba.net).- La historia de Terraculto es en esencia similar a la de muchos otros pueblos de este planeta, pues las actuales naciones se formaron por la unión de varios reinos y estados dispersos, a menudo por la fuerza. Las más antiguas culturas se unificaron a partir incluso de tribus y aldeas distintas, y así encontraron su camino. En Italia se dice que fue el conde Camilo Benso di Cavour quien logró la unificación, y los alemanes lo lograron después de una guerra en 1871.


En cambio pasó mucho tiempo y el pueblo de Terraculto no encontraba su camino, en verdad la unidad por fuerza de conquista fue intentada por más de una unión de estados, pero estos cometieron errores al no demostrar a los terracultos que los querían como parte de sus pueblos, y una parte de estos a su vez, ofendidos, pretendieron demostrar que no necesitaban a su Unión, tal vez por despecho y por sentirse heridos en su amor propio por alguna razón. Se hicieron con el poder y repudiaron a buena parte de su propio pueblo, ofendieron a la Unión con quienes estaban emparentados y decidieron unirse a otra Unión muy poderosa en esos momentos, aunque un poco distante.

La Unión de Estados que los quería con quienes eran más cercanos, primero pensó que debía poner las cosas en orden haciendo uso de su enorme poderío y hasta comenzó a fraguar los planes, pero de pronto los preparativos todos se detuvieron, pues pensaron que con su enorme poder sería inevitable hacer daño a personas del pueblo que nada tenían que ver con los rebeldes. Desde entonces, el amor por su pueblo ubicado en las tierras de Terraculto ató sus poderosas manos, decidió acoger y proteger en su seno a todo el terraculto que lograra escapar, pero muy poco podía hacer por los que quedaban dentro.

Pocas personas entendían que pasaba. ¿Cómo era posible que la Unión con el mayor poder del planeta no hiciera nada?.

Terraculto seguía siendo cada vez más, un lugar pobre, débil y entristecido, sobre todo después que la otra Unión a la que se había unido y que usó a su pueblo como soldados en guerras en buena parte del mundo, ya no existía.

La gran Unión de Estados lamentaba la suerte de los terracultos, e intentaba no mostrar sus lágrimas, pues no hubiese sido bien visto por muchos, tanta humanidad e impotencia en el más fuerte del planeta.

Como entender que la Unión no quiere la inerte tierra sino a sus hijos, estos a su vez a pesar de ser muy valientes tampoco podían abiertamente enfrentar a los rebeldes pues sus hijos y esposas eran cautivas del malvado tirano, más la guerra era intensa, porque el pueblo luchaba destruyendo los intentos del tirano por fortalecerse económicamente.

De pronto las cosas comenzaron a cambiar, porque las esposas decidieron que siempre habían sido parte de la lucha y mostraron sus rostros, pero los niños seguían siendo un problema. Cuando no había alimentos para ellos, los terracultos desesperaban, y es que ningún habitante de esa sufrida tierra utilizaría jamás a los infantes como carne de cañón, tal y como hacen otros pueblos barbaros, por ello los nacimientos se hicieron cada vez más escasos. Esa actitud de los terracultos la conocía el tirano, así como también el hecho de que la gran Unión nunca haría daño a su gente, por ello conservarlos como rehenes fue siempre el gran escudo que lo mantenía a salvo, y por ello ofendía y gritaba a los cuatro vientos que era él vencedor.

La historia de esa tierra esconde, tras gritos, amenazas, fanfarria, chantaje y muchas mentiras públicas; tras prudencia y pactos secretos, una de las historias de amor más sorprendentes de la humanidad, conservada en el silencio, porque el amor “no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1Co 13, 5-7).

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