Wednesday, June 29, 2011

LA SANTERIA CUBANA

BATISTA Y LA SANTERIA - Según los que lo conocieron Fulgencio Batista fue otro de los presidentes cubanos fuertemente religiosos, en este caso con tendencia a la santería. Lo sgte son extractos de un articulo publicado por Guillermo Cabrera Infante hace mas de 1 decada titulado 'El Niño Prodigio" - "Le contó a Gastón Baquero (coterráneo, amigo y consejero consultivo) que debía el éxito de su golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 a la "luz de Yara". La luz de Yara es una creencia cubana de origen aborigen. Batista debía entrar de madrugada (el madrugonazo era su actividad política preferida) al cuartel general del ejército en el campamento de Columbia por una de las puertas estrechamente vigiladas. De pronto se decidió por la posta 6, donde el centinela de guardia no sabía de la conspiración militar. Batista, vistiendo el jacket que se ponía en todas sus apariciones peligrosas, llevaba en el bolsillo su pistola "con una bala en el directo". Al entrar por la posta el centinela no pudo verlo porque lo protegía y hacía invisible la luz de Yara, bien conocida en el oriente de la isla, desde Banes, donde nació Batista, a Birán, donde nació Fidel Castro. Seis años más tarde en 1958 entra en escena uno de sus maestros de ceremonias preferido, Odilio Urfé, erudito de la música cubana.

Urfé era un batistiano que confesaba estar en un cuarto de espaldas a la puerta y cuando entraba Batista sabía que era él sin siquiera volverse: anunciaba al falso general su halo irresistible. En el verano de 1958, bajo petición batistiana y usando el dinero que le había dado Batista para este propósito Urfé organizó lo que se llama en la santería "un gran Ekbó" en la vecina villa de Guanabacoa, uno de los centros espirituales de la santería. Este ekbó (o egbó como también se llama) tenía el propósito de reunir a todos los santeros de Cuba en una petición a Olofi (Dios para la santería) en el estadio de Guanabacoa. Fuimos allá Tomás Gutiérrez Alea, Miriam Gómez y yo como curiosos cubanos. Titón (así lo llamábamos todos) era para mí entonces más que un amigo, casi un hermano y como yo era un ávido de la cultura popular habanera.

El estadio estaba atestado de prosélitos y babalaos, todos vestidos de blanco de pies a cabeza. La reunión de todos los santeros, algunos venidos de Cárdenas, centro originario de la santería, era para pedir a todos los santos que se detuviera el "río de sangre" que anegaría a la isla. Curiosa petición de Batista que era la causa principal tanto de los horrores de su régimen como de la existencia del terrorismo urbano y la guerrilla que se desplazaba de la Sierra Maestra hacia el occidente de la isla. Después de los cantos y los encantos por la paz, un grupo se dirigió a casa de un babalao, donde se habían sacrificado animales en un conjuro propicio. Todo el patio estaba encharcado de sangre para exorcizar la sangre en una suerte de magia simpática o similia similibus curantur: lo similar cura lo similar. La santera de la casa, madre de un santero, ella misma santera mayor, repudiaba lo que se veía desde su casa (animales muertos, entrañas, lenguas colgando desde el árbol sagrado como frutos extraños) y declaró que nunca la sangre podría detener la sangre contraria. El pasado y el presente de Cuba le daban la razón -también se la daría el futuro-.
FIDEL CASTRO Y LA BRUJERIA - Castro vestido de blanco-santería en la Gira de Africa en 1980

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