Saturday, June 25, 2011

LIBERTAD PARA CUATRO INOCENTES

Moisés Leonardo Rodríguez

26 de junio de 2011

La Habana, Cuba – www.PayoLibre.com – Luís Enrique Labrador Díaz, Wicho entre sus allegados, recibió su primera condena por poseer unos dólares cuando aún era menor de edad. Así comenzó su peregrinar por las cárceles cubanas en la que estuvo 16 años hasta el 2010 cuando solo tenía 32. La mayoría de sus condenas se asocian a su conducta contestataria.

A finales de 2010 me invitó a permanecer en su casa, en el barrio El Palenque del municipio La Lisa de La Habana, mientras yo permaneciera en la capital y así evitar que siguiera pernoctando en terminales de ómnibus, parques y otros lugares públicos en La Habana, dado que la seguridad del estado me dejó sin la vivienda que me correspondía bajo el testamento dejado por mi madre, para obligarme a residir en Cabañas, en la casa de mi esposa, para dificultar mi labor civilista.

Wicho, como otros opositores, es de los que cree firmemente en que sólo tomando las calles se podrá dar al traste con la dictadura castrista. Mi visión no excluye esto, pero prevé la incorporación paulatina de cada vez más ciudadanos al reclamo de sus derechos previa adquisición de conocimientos y entrenamiento para ello y en acciones centradas en el servicio a los más necesitados para demostrar la vocación de servicio de los disidentes.

No obstante las diferencias, acordamos trabajar en conjunto en los puntos de convergencia, dejando a un lado los puntos no coincidentes. Al crear Wicho el movimiento La Fuerza de la Verdad, asentí en ser su asesor para derechos humanos.

Dicho movimiento lo integraron inicialmente algo más de una decena de jóvenes. Pretendían combinar las acciones de protesta con la preparación y la profesionalización como defensores de los derechos humanos que serian parte del sistema de defensa de derechos humanos que promueve la Corriente Martiana.

Con este último fin se decidió iniciar el Curso Básico para Defensores de Derechos Humanos en Cuba en su domicilio con los integrantes del movimiento y disidentes de otros grupos. El primer encuentro se iba a realizar un día de diciembre del 2010.

Desde la madrugada de ese día la seguridad del estado montó un desmedido y aparatoso operativo en todo el barrio el Palenque. Pasada las siete de la mañana procedieron a la detención arbitraria de Wicho, José Alberto Álvarez y mi persona con diez veces más tropas de las que los norteamericanos utilizaron para ajusticiar al terrorista Bin Laden.

Horas más tarde agentes de la seguridad entraron en el domicilio de Luís Enrique sin orden de registro ni la presencia del propietario y testigos del barrio, como establece la ley de procedimiento que debe ser, y robaron documentos de Naciones Unidas, materiales del curso básico para defensores, libros del Código Penal y la ley de Procedimiento, un laptop, memorias flash y otros documentos personales.

La soberbia e irracionalidad de los españoles sólo dejaron la lucha armada como alternativa para lograr el derecho de los cubanos a su independencia, la de la dictadura castrista sólo esta dejando las puertas abiertas a formas de desafío cívico cada vez más confrontacionales para lograr los derechos de los cubanos.

Cada vez que regresaba de Cabañas de visitar a mi familia, Wicho y sus más cercanos me contaban de las acciones que habían realizado. Aunque nunca lo confesaron, pienso que esperaban a que yo no estuviera para hacer lo decidido y así mantener el respeto por mi visión, que no excluye las acciones de protesta pública pacíficas, pero con previa preparación y de forma masiva y simultánea en muchos lugares del país.

Anteriormente a que yo viviera en su casa, Luís Enrique estuvo entre los cinco jóvenes que protestaron contra la dictadura en la escalinata de la Universidad de la Habana. De nuevo, el 24 de diciembre del 2010, Wicho junto a Walfrido Rodríguez, desplegaron una sabana en que rezaba Abajo los Castro en la céntrica esquina habanera de 23 y L y paralizaron el tránsito por casi media hora.

El 14 de enero de 2011 se unieron Luís Enrique, David Piloto, Walfrido Rodríguez y Yordani Martínez y regaron proclamas en que se leía Abajo los Castro en la Plaza de la Revolución. Por esto último permanecieron detenidos hasta el 31 de mayo en que fueron juzgados en el tribunal municipal de 10 de Octubre en La Habana y condenados a entre 3 y 5 años de prisión.

La intransigencia, la soberbia y la irracionalidad de los gobernantes cubanos enfermos de poder, los hace los máximos y únicos culpables de las condenas a jóvenes como estos que sólo se manifiestan públicamente de forma pacifica.

El inmoral doble rasero de los gobernantes queda al descubierto con el sólo ejemplo de aplaudir las protestas de los jóvenes universitarios en Puerto Rico, las de los independentistas de ese país, que son minoría por cierto, y al mismo tiempo condenar a 5 y 3 años de cárcel a jóvenes que hicieron lo mismo en su propia tierra.

Gente baja y sin escrúpulos, corrieron el rumor de que estos jóvenes estaban ebrios y agredieron a los policías que los arrestaron el día de la protesta en la Plaza. Como no hay verdad que quede oculta ni mentira que no sea descubierta, la falsedad del rumor quedó demostrada cuando en los cargos sólo se incluyeron las cuestionables figuras de desacato y desorden público.

Luís Enrique, David Piloto y Walfrido Rodríguez fueron condenados a cinco años de prisión, Yordani Martínez a 3. La apelación sólo conseguirá ratificar la decisión de la seguridad del estado pues los jueces son fantoches de este cuerpo. La justicia en Cuba no existe, en su lugar un sistema de castigo a los que se oponen de pensamiento, obra u omisión a los dictados de los monstruos horrendos que han hecho del país su finca particular y de los cubanos sus esclavos desde hace más de medio siglo con la anuencia y permisividad de ciegos y desleales de todas las latitudes.

Las Damas de Blanco ya han presentado sus casos al cardenal Jaime Ortega y al gobierno español que se presentan como intermediarios en la injusticia que es la existencia de presos políticos en la isla. Veremos que logran con estos cuatro.

Además de esas gestiones, se hace imprescindible que el exilio juegue una vez más su papel fundamental en la lucha contra el mal. Una campaña internacional por la libertad de estos cuatro inocentes es imprescindible.

La campaña puede incluir abrir un blog en que se muestre que estos jóvenes son en realidad víctimas del castrismo. Una campaña en que se recojan las adhesiones a favor de su liberación, una campaña por la que se asegure el envió de ayuda a sus familiares de forma directa. En la que se mantenga al tanto a la opinión internacional del trato que reciben en las cárceles donde los mantiene injustamente.

Una campaña, en fin, en que se haga por ellos desde allá, lo que desde acá nos es imposible. Una campaña en la que, LA FUERZA DE LA VERDAD, LOS HAGA LIBRES.

corrientemartiana2004@yahoo.com

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