Wednesday, June 27, 2012

CUBA, Y SU FALACIA DE SER POTENCIA MÉDICA (PARA EL PUEBLO)



Dania Virgen García
DDC
En Cuba no se dan cifras de la cantidad de personas que viven en la pobreza. Los medios oficialistas, especialmente la TV, se empeñan en negar que existan cubanos que viven en la  penuria.

La propaganda oficialista se jacta  a diario de que Cuba es una potencia médica. Una gran mentira, otra de tantas.
En los hospitales infantiles de La Habana, según información de los mismos médicos, los salones de operaciones solo funcionan para casos de urgencia.

Dejemos ya la historia de que a los médicos, enfermeros, técnicos de la salud, y directores, el salario no les alcanza. Es cierto, estoy de acuerdo, pero eso no justifica el mal trabajo y la desidia.
La medicina se ha convertido en un negocio, donde lo que menos importa es la ética o los sentimientos  humanos. Eso, en un país que dice ser socialista. En realidad, ya ni se sabe qué es.

Si vas a un hospital infantil o de adultos, con un problema médico X, para poder consultarte tienes que llevar tu javita de nylon cargada de comida o de regalos, pagar en cuc, o tener en dicho hospital un familiar o un buen amigo, que trabaje allí. Si no es así, la consulta se puede tardar cuatro o cinco horas, si es que te atienden, entra el que tiene.

En los hospitales cubanos impera el sálvese quien pueda.
Los turnos para una consulta médica pueden tardar de cuatro meses a un año. A veces un niño que tiene que ser operado, pasa más de un año esperando la operación. Conozco el caso de un niño que tiene que ser operado antes del año, y el turno que tiene es el 467.
Muchas veces te dicen que el quirófano se halla con baterías o que hay roturas. Pero todos los problemas se resuelven para la operación si vas con las manos llenas.

Si ingresas un familiar en un hospital, debes llevar de la casa,  sábanas, desinfectantes, comida, un ventilador y un cubo para cargar agua. Si no es así, pobre del paciente.

Los hospitales  compiten, en cuanto a malas condiciones, con las prisiones.

Cuando un medico receta algún medicamento, les recomiendo a los pacientes que verifiquen bien con varios médicos, porque casi siempre se equivocan. Pero la culpa nunca cae sobre ellos. Capaz que digan que el paciente les mintió y fingió el dolor.

Si llegas de urgencia a un hospital, siéntate a esperar. Cada vez son más las quejas que se escuchan acerca de operaciones equivocadas y de enfermos que mueren debido a errores médicos. Esa es la potencia médica.

En hospitales y policlínicos faltan médicos porque están para misiones en el exterior. Por viajar,  pelean  entre ellos como fieras, se prostituyen, hasta acuden a los babalaos para que le hagan brujería al jefe o a la jefa…Todo con tal de ser seleccionados para alguna misión en países necesitados de Latinoamérica o África.
Cuando regresan, no te les acerques, ya tienen efectos electrodomésticos, un reconocimiento internacionalista, ropas y zapatos, a algunos les entregan un apartamento, y un salario mensual en cuc.  Te dicen que ya no son los médicos del consultorio, como cambian. ¡Pobre de ellos!

¡Qué potencia médica tan grande es Cuba!
Tengo una amiga que trabaja en un hospital, no diré su nombre, no vaya a ser que sea expulsada del trabajo, que refiere que para camilleros, enfermeros, técnicos, y médicos, el alcohol es el estimulante para poder pasar los turnos de 12 y 24 horas  en  hospitales y policlínicos. En las consultas o la enfermería, su aliento huele a alcohol.

Refiere  que en los hospitales al alcohol se le echa yodo, para que no se lo tomen, pero nada, el cubano siempre inventa: le echan dos aspirinas y se va el olor a yodo, y así se lo toman.

Dice ella que una noche un enfermero, que es homosexual, le dio un medicamento a un paciente que estaba ingresado para que se durmiera. Pero tuvo la desgracia de que se despertara por un cosquilleo que sintió y sorprendió al enfermero que le pasaba la lengua a su pene. El enfermo lo abofeteó. Se armó un gran escándalo. Fue expulsado el enfermero.

“Ya ni ingresado puedes estar, si no te mueres,  te roban o te violan”, comenta mi amiga.
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Sobornos, instrumentos “primitivos”, prácticas dudosas, mala alimentación, falta de medicinas, suciedad, son los elementos que caracterizan a los hospitales de la Isla, algunos de ellos descritos como “ruinosos” y similares a los “más pobres” del mundo en uno de los cables diplomáticos de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) dados a conocer por WikiLeaks, informó el diario El Nuevo Herald.
Las observaciones fueron realizadas por una enfermera estadounidense asignada a la misión diplomática en la Isla e incluidas en un despacho enviado a Washington en enero de 2008.
La enfermera, que no fue identificada por su nombre, había vivido en Cuba durante dos años y medio. De acuerdo con el diario, el cable no es una valoración en profundidad del sistema cubano de salud, sino un conjunto de anécdotas recogidas por la enfermera entre pacientes, médicos y estudiantes extranjeros de medicina, entre otros.
Según el documento, en un hospital ginecobstétrico el personal “usó una aspiradora manual primitiva para limpiar” la matriz de una mujer que había abortado “sin ninguna anestesia o medicina para el dolor”.
Un niño de 6 años con cáncer en los huesos sólo podía ser visitado en el hospital por sus padres “y eso sólo por horas limitadas. No tiene un televisor, ni juegos ni juguetes (…). Los padres no parecen informados sobre el caso de su hijo”, señaló el cable.
Muchos pacientes de cáncer “han sido infestados, según se informa, con hepatitis C después de sus operaciones quirúrgicas” debido a “la falta de una apropiada verificación de la sangre antes de administrarles transfusiones”, añadió.
“Los pacientes de cáncer no reciben, ni pueden encontrar localmente medicinas tan sencillas como la aspirina, el Tylenol, lociones para la piel, vitaminas, etc.”.
Los cubanos con VIH sólo tienen una instalación, el Instituto Pedro Kourí, en La Habana, que puede ofrecerles atención y medicamentos especiales, indicó el documento. Debido a problemas de transporte y costos, algunos pacientes de las provincias pueden ser vistos una sola vez al año.
Los pacientes del instituto también pueden esperar meses por un turno, “pero a veces pueden avanzar en la cola si ofrecen un regalo”, agregó el despacho. “Se nos ha dicho que cinco pesos cubanos convertibles pueden conseguir una placa de rayos X”.
El cable recogió que las instituciones médicas reservadas para la élite gobernante y los extranjeros que pagan en moneda dura “están higiénicamente calificadas, y tienen una amplia gama de equipos de diagnóstico con un complemento de laboratorios, farmacias bien surtidas y suites privadas para pacientes, con televisión por cable y baño”. Pero los hospitales y las clínicas para los cubanos promedio no se acercan a esto.
La enfermera fuente de la información recorrió cuatro centros de La Habana. En el Hospital Hermanos Ameijeiras, parte del cual está reservado a pacientes extranjeros —y fue presentado en el documental Sicko, de Michael Moore, como muestra de la calidad de la salud cubana—, un “regalo” de unos 22 dólares ayuda a los cubanos promedio a obtener un mejor tratamiento.
La Unidad de Cuidados Intensivos para recién nacidos del hospital ginecobstétrico Ramón González Coro, uno de los mejores de la Isla, estaba “usando un respirador/ventilador Bird para niños muy viejo: el modelo usado en Estados Unidos en los años 70″.
La enfermera acompañó a una mujer estadounidense embarazada al área del González Coro reservada a extranjeros, y dijo que esto le recordó “algunos de los hospitales más pobres que ella había visto en África: cuartos sin mantenimiento, viejas camas de hierro, colchonetas con una sola sábana, sin aire acondicionado, sin televisión, sin entretenimientos”.
Un médico joven llevó a la paciente y a la enfermera “a un ‘cuarto de reconocimiento’. No había sillas, pantallas, afiches, ningún suplemento o equipo médico; sólo una vieja y oxidada mesa de metal sin nada que la cubriera, ni (…) estribos”, describió el despacho.
“El médico sacó de una gaveta cercana un viejo estetoscopio fetal Pinard hecho de aluminio (de forma tubular, como los usados a finales del siglo) para escuchar los latidos del corazón del bebé”, agregó.
El médico diagnosticó una infección y recetó un antibiótico. Una prueba posterior realizada por la enfermera mostró que no había infección, y el antibiótico era “generalmente no recomendado durante el embarazo”.
En otra visita, al Hospital Calixto García, la enfermera “se sintió impresionada por lo desaliñado de la instalación (…) y por la falta de todo (suplementos médicos, privacidad, personal médico calificado)”. Para la profesional, “fue una escena que recordó alguno de los países más pobres del mundo”.
La sala de emergencias de 22 camas del hospital, que recibe a todas las víctimas de traumas serios en la capital, no tenía instalada tubería de oxígeno ni equipo de monitoreo, y su escáner CT y su MRI “se dice que están rotos con frecuencia”, dijo el despacho.
En el Hospital Salvador Allende, la sala de emergencias se veía “muy ordenada, limpia y organizada”. Pero el resto de la instalación era “un desastre”, y los custodios de la entrada “olían a alcohol”.
“Los pacientes tenían que traer sus propios bombillos eléctricos si querían luz en sus cuartos. Los interruptores habían sido robados de la mayor parte de los cuartos, de modo que uno tenía que conectar alambres pelados para obtener electricidad”.
“No había aire acondicionado, y (…) el servicio de comidas del hospital consistía de arroz, pescado, huevos y papas día tras día. No disponían de frutas frescas, vegetales o carne”, señaló el despacho.
La enfermera dijo que no vio “ninguna práctica ‘real’ de medicina o de enfermería durante su recorrido de casi una hora por la mayoría de los edificios”, concluyó el cable. En cuanto a los pacientes, “no pudo dejar de pensar que podrían estar mejor en sus propias casas”.
Fuente: Diario de Cuba

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