Friday, July 27, 2012

OG, ETA FALZA CURCURA!!!

Tendencias de la cultura cubana actual

[27-07-2012]
Lucas Garve
Fundación para la libertad de expresión
Foto: Lucas Garve

(www.miscelaneasdecuba.net).- La Cultura cubana atraviesa un momento interesante si la observamos desde el punto de vista de los actores sociales que la reproducen y recrean,  porque en el presente se produce un traspaso de acciones hacia el empoderamiento cultural del sujeto que no se efectuaba desde principios de la década de los 60.

Sin embargo, si la miramos desde el punto de vista de las pautas y normas que el Estado impone a las acciones culturales, nos damos cuenta que hay un desfasaje enorme entre proyección y realización concreta sobre todo a causa de la obsolescencia de los soportes que sostienen el andamiaje cultural nacional. Diferentes tendencias en todas las esferas de la Cultura nacional emergen a pesar de y, en parte debido a, las barreras de las políticas culturales oficiales.

Foto: Lucas Garve.

Si concebimos la Cultura como “(…) el producto de una inteligencia y de una memoria colectiva, proceso operado por un mecanismo supraindividual de conservación y transmisión de ciertos comunicados (textos) y de elaboración de otros nuevos en espacios dentro de cuyos límites algunos textos comunes pueden conservarse y ser actualizados” (Iuri Lotman).

Entonces entenderemos mejor el porqué de la aparición de tendencias culturales diversas provenientes de sectores emergentes que requieren un espacio de visibilidad antes acaparado por las acciones gubernamentales de este género.

Por otra parte, aunque una de las tendencias es la del rescate de algunos tramos, incluidos sus actores principales –ahora funcionales - de la memoria acumulada en el medio siglo anterior, y posibles de registrar como imprescindibles para procesos de legitimación, es la memoria no hereditaria –sobre todo la acumulada durante los últimos cincuenta años- la que es propuesta con énfasis como sustituta emergente de la anterior.

Primero, porque esta es capaz de crear sus propios dispositivos de autocomprensión y autodescripción, así afecten el funcionamiento de los procesos culturales institucionales debido a la aparición de productos culturales ajenos a la naturaleza de la propaganda y de la ideología que el régimen impone.

Segundo, porque no tenemos una cultura “autóctona”, por decirlo de alguna manera.  Además en consecuencia, porque en el proceso de adquisición de la memoria entran a jugar un papel importante los aportes de otras culturas. Estos son ciertos préstamos culturales incorporados como producto del roce y el contacto con otras similares, los que han servido y funcionan como reactivos para desencadenar procesos de incorporación de elementos nuevos.

Tomemos como ejemplo de ellos,  la aparición y adaptación en nuestro medio de géneros  musicales como el reguetón, un elemento nuevo que ha sido incorporado gracias a esa “dimensión comunicacional de la cultura”, cuyo sistema de comunicación le permite incorporar y alimentarse de elementos nuevos y también olvidar otros ya consumidos.

Otro ejemplo, es posible encontrarlo en un patente no reconocimiento en los símbolos tradicionales de identidad de la nación. Varios hechos concurren para propiciar este fenómeno: desde una instrucción marcada  por la imposición de una lógica de carácter escolástico que solamente ha traído que las generaciones más jóvenes desconecten de lo que socialmente les pertenece  como ciudadanos y de un destino nacional colectivo.

Recientemente, se ha dado el caso que personas comprometidas a la recuperación de la ética social integradas en la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios y preocupadas por este fenómeno y otros de índole igualmente social, se hayan dedicado a denunciar el mal uso de un símbolo tan importante como el indebido tratamiento visible que se viene dando al uso de la bandera cubana, en las mismas instituciones que la sociedad y el propio Estado encarga de transmitir la tradición identitaria como herencia a los jóvenes.


Foto: Lucas Garve.

A consecuencia de la ignorancia de la Ley de símbolos nacionales, se han detectado numerosas violaciones de dicha Ley en instituciones educacionales, administrativas, militares, sociales, etc., que testimonian el desconocimiento y el irrespeto por uno de los principales símbolos de pertenencia nacionales.

La bandera cubana se utiliza hoy como un toldo en un mitin de repudio hasta como objeto de venta turística con intervenciones fotográficas en su diseño, tratamientos ambos penados legalmente. Este símbolo patrio  ha sufrido y sufre un proceso de banalización increíble con resultados lamentables constatados.

En cuanto a las expresiones artísticas, la falta de una jerarquización basada en los valores reales y no político-ideológicos de la producción artística trae como consecuencia que la recepción de estas producciones por el público obedezca más al voluntarismo y al compromiso particular de algunos promotores  que a una selección fundamentada por criterios estéticos.

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