Thursday, September 27, 2012

FIDEL CASTRO SE HIZO EL SANTO EN GUINEA

conexioncubana.net


Fidel Castro de blanco, en una foto prohibida en Cuba.
Para los cubanos no constituye un secreto la vinculación de Fidel con las religiones afrocubanas. Desde Yorubas hasta Espiritistas le han, en múltiples ocasiones, sonado los caracoles, tirado los cocos o leído las cartas a Fidel porque si algo preocupa al mayimbe principal es su futuro.
Tampoco son desconocidos los sacrificios de animales, algunos traídos de la tierra de los esclavos que poblaron el caimán verde, y se les vio desembarcar tras compartir el vuelo con los soldados cubanos que regresaban de Angola. Exóticos tigres y leones que nunca vieron el zoológico, hacían la travesía junto a los guerreros que el comandante "sacudía" en el continente Africano.
Se le vió, vestido de blanco. por única vez en una foto tomada en un viaje a Guinea, donde se comentaba abiertamente que se había hecho Santo. Allí fue su Elbó y allí le leyeron su Itá.
Hay quienes dicen que sus extraños poderes provienen de pacto con el innombrable, quien exige sacrificios con sangre humana.
El número 13 parece ser la fecha escogida, fue un 13 de julio de 1963 que fueron fusilados 21 oficiales, de los cuales la única prueba consistía en los dictámenes de les caracoles. Fue un 13 de julio que se derramaría la sangre de un legítimo hijo de Changó, Arnaldo Ochoa y también de Amado Padrón y Jorge Martínez.
No escaparía, contrario a los consejos de los Agoreros Mayores, Antonio de la Guardia se cometía con su asesinato el imperdonable crimen en la Santería de separar jimaguas.
Fue un 13 de julio que Fidel ordenó hundir el remolcador 13 DE MARZO, derramando la sangre de niños en el malecón habanero.
Un 13 de agosto, día de su cumpleaños en 1963, ofrendaba sangre humana. Cinco fusilados en la Ceiba y cinco en Manacas eran la ofrenda a sus Orishas. Su camal Celia Sánchez y su inseparable Dr. Vallejo estaban a cargo de las ofrendas aunque no se percataron que la letra claramente indicaba que muchos de los presentes no tardarían en desaparecer. Celia y Vallejo también serian devorados por los dioses que se prestaban a alimentar. Y así el hombre que le da la bienvenida al Papa y resuelve con evangélicos y protestantes rige los destinos de un pueblo, no mediante su capacidad de rasocinio, sino e acuerdo con la forma en que caigan los caracoles o lo que interprete el Awo al tirar los cocos. Muchos se preguntaran la razón porque Fidel paralizó el país por la devolución de un niño desconocido. La respuesta radica en Ocana Oyekún.
Atormentado por tantos fracasos, el Comandante cada día se consultaba con un interminable desfile de Santeros. Y fue así que consultando los cocos sobre si seria arrestado en Estados Unidos cayeron las cuatro tapas: Okana Oyekún, las cuatro en negro, lo contrario de Alafia, hablaba Changó y la letra era mala en todos los sentidos. Se trajeron Babaloches, Illalochas y Oluas para que aclararan con el Santo lo que estaba asando. Se pusieron en el suelo los cuatro pedazos de coco frente al santo. Hablaron Orishas y muertos y se comenzó a moyubar. Obinú Ikú, Obinú Ano, Obinú Eyo y se pusieron pedacitos de coco frente al Santo. AKUE YE respondía el enfurecido Mayimbe en jefe. Se consultó a Oggun, Ochosi, Obatala, Changó, Yemayá, Ochun Osaian y Orunmila y todos contestaron menos Eleggua, el que Fidel necesitaba desesperadamente para que le abriera los caminos, pero la única respuesta era Ocana Oyekún, siempre no, un no certero, letra que siempre anuncia muerte. Eleggua seguía sin responder. Sacrificaron ratones blancos, gallos finos, jutías, monos, hivos, toros, carneros, bueyes y venados, pero Eleggua no se manifestaba.
Al mismo tiempo un pequeño llamado Elián se abría paso entre las olas. Era inevitable que el dramático hallazgo de un niño, protegido por delfines que sobrevivía milagrosamente sin quemaduras de sol y era acogido por el exilio desatara la desenfrenada ira del Mayimbe en jefe. Ese era su Eleggua y había que devolvérselo a como diera lugar.
El ultimátum era de 72 horas, era también el aullido de una fiera herida. El resto es historia, un país movilizado por un capricho, un país paralizado por un hombre esquiciado que insiste en recuperar su suerte. Los simbolismos eran inevitables. Eleggua es un niño travieso, el Santo mimado de los dioses, el que come primero, el que abre los caminos.
A quien pierde a Eleggua "todo le va pa'tras". Los que conocen del nacimiento de Eleggua saben que se trataba de una madre que tuvo dificultad para concebir y un día caminando a espaldas de la luna se alejo de la aldea y sentándose bajo un cocotero vio un coco caer que parecía brillar con luz propia y al beber de su agua se volvió fecunda. No escaparía a Fidel, que todo lo mandó a investigar sobre el niño, el simbolismo con la madre que perdió 7 embarazos antes de concebir a Elián.
Eleggua, el escogido, el niño que abre caminos se le alejó a Fidel y con él su suerte. No debe quedar duda de porque tuvo que regresar a Elían, el pequeño príncipe, a Cuba. No es de extrañar que el propio Fidel dirijió la batalla, aunque los Orishas pidan, una vez más, sangre humana.
Poseer esta información en Cuba es ilegal, divulgarla un crimen, esa es la razón del anonimato.

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