Wednesday, October 17, 2012

LLAMADO POR UN ENFERMO PRESO SIN MEDICAMENTOS



Paranoide preso y sin medicamentos.
Por: Yazmani Nicles Abad
Yasmani
La madre de Sandy Mejica Coffat, relata lo siguiente:
“Me llamo Tania Coffat Pedroso, tengo dos hijos, uno de 20 años, Sandy Mejica Coffat y otro de 9, Randy García Coffat. Vivo  en calle Segunda # 16913 entre Cristo de Limpias y Lindero, Luyanó Moderno, San Miguel del Padrón, La Habana; y trabajo como jefa del grupo de seguridad y protección de la Unidad Básica de Mecanización de la Empresa Ticón en Palatino y Atocha en el Cerro”.
“Mi hijo mayor, Sandy, fue recluido por un delito de hurto, causa no. 450 de 2010, condenado a 2 años de privación de libertad en el Combinado del Este. Yo presenté en el Tribunal Provincial de La Habana los certificados médicos del Hospital Siquiátrico y del Centro Comunitario de Salud Mental de San Miguel del Padrón y su historia clínica  donde lo diagnostican con esquizofrenia hibefrénica desorganizada desde los 12 años. La sicóloga me entregó un método con los medicamentos necesarios, con los que quedó bastante bien controlado pese a su enfermedad y al cabo de 2 meses lo trasladan al correccional, pero llevando solo 5 días allí se evade y llegó a la casa sucio, sin zapatos, sin camisa, hablando incoherentemente y con ataques de risa; y diciendo que estuvo 3 años en un lugar extraterrestre”.
“Yo lo llevé al hospital Miguel Enríquez y la siquiatra, cuando le expliqué la situación, me dijo que él necesitaba ayuda médica. Yo no sabía que hacer hasta que decidí entregárselo al Jefe de Sector de la PNR con la esperanza de que lo llevaran de nuevo al correccional, pero lo internaron en la Prisión de Valle Grande como un preso común más, le echaron un año más por la fuga y no le dan medicamentos”.
“Allí está deprimido, en ocasiones agresivo, no come, está muy delgado, se le pierden las cosas, habla solo, se masturba delante de los otros reclusos, apenas me conoce y cada día se deteriora más. No tiene control de los impulsos, no tiene control de la sexualidad, no tiene control de su comportamiento. Tiene un grave trastorno de su personalidad”.
“Cuando estaba en la calle  tuvo ingresos en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra) y en la Dependiente; en el policlínico Bernardo Ponce fue atendido por dos psiquiatras y en el Centro Comunitario de Salud Mental del área también lo atendían dos psiquiatras más, allí lo mantenían medicamentado y estaba controlado”.
“Yo pido ayuda, porque aunque mi hijo cometió un delito, es un enfermo psiquiátrico, con solo 20 años de edad, sin medicación y con un deterioro constante. Es necesaria una licencia extrapenal para ingresarlo y darle el tratamiento adecuado. Me preocupa que en mi familia ha existido algunos esquizofrénicos y una prima se ahorcó después de varios intentos. Los doctores de mi área de salud están de acuerdo en que requiere atención especializada”.
La Habana, 15 de octubre de 2012.

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