Thursday, October 18, 2012

LOCALES CERRADOS Y CON DUEÑOS

[17-10-2012]
Aimée Cabrera
Corresponsal de Misceláneas de Cuba
Los vendedores no tienen posibilidades de rentar locales cerrados y abandonados. Foto: cortesía de Aimée Cabrera.

(www.miscelaneasdecuba.net).- La dura situación económica que sufre la gran mayoría de los cubanos residentes en la Isla, junto a las drásticas medidas para poner en la calle a quienes trabajaban, dándosele como única alternativa decente que trabajen como no estatales, ha desatado un sin fin de áreas de venta sin condiciones algunas, las cuales en ocasiones afean más la ciudad de lo que ya está.

A pesar de que el cubano de a pie, se crece ante las dificultades impuestas por los mismos que deben ayudarlos, y trata de exhibir sus mercancías, lo mejor posible, no siempre logra el debido impacto, propiciador de que aparezcan los posibles compradores.

Así, muchas veces un vendedor tiene buena mercancía pero no tiene cómo acomodarla. En la Calle Águila, una señora vende ropas de factura y precios mejores que los de las tiendas recaudadoras. Solícita, improvisa probadores, sugiere combinaciones y recalca que ante cualquier problema pueden pasar a cambiarla. Ella señala donde queda su vivienda y promueve lo que ofertará en fecha próxima, pero el portal donde trabaja está sucio y rodeado de ventas de alimentos.

Otros aprovechan ventanas de casas cercanas a las aceras pero carecen también de un mínimo de condiciones para desempeñarse. La joven dependienta de una ferretería en la Calle San Lázaro, también en Centro Habana tiene tanta mercancía que toda no aparece en tablillas. Ella es atenta y busca en el pequeño espacio, lo mismo un frasco de lejía, que una cafetera o unas puntillas, necesarias para clavetear. Su buen carácter y presencia hacen que las personas se paren, la saluden, y tenga ventas aceptables aunque serían mejor en otro local.

Están también los mecánicos que realizan un trabajo caro pero imprescindible para quienes poseen autos y necesitan piezas de repuesto, o cambiar cremalleras, entre otros arreglos de sus carros, los que con frecuencia constituyen su principal herramienta de trabajo, pues transportan personas a distintos itinerarios de la capital. Los mecánicos casi siempre trabajan en la calle, en las aceras, a las que les ocasionan roturas, las manchan y ensucian.

Entonces, por qué existen tantos locales cerrados o mal utilizados, que pudieran ser arrendados a trabajadores por cuenta propia. Ante tanto absurdo e indolencia, la respuesta pudiera ser “porque Bongo le dio a Borondongo”, si bien la Odisea comienza, cuando se solicitan y la respuesta es que pertenecen a una entidad, que prefiere se echen a perder por la humedad y la falta de mantenimiento.

Cientos de locales permanecen cerrados, o son mal usados como sucede en la Calle Infanta entre Jovellar y San Lázaro, donde había una tienda por departamentos en la planta baja de varios edificios, conocida como “La Casa Alba”, solamente dejaron un área que vende alimentos y perfumería en la moneda convertible; en otro hay una tienda que vende en pesos, mercancías tales como zapatos y ropas viejas, jabones que pueden estar en una bodega, o tuercas y tubos; al lado hay un bar sucio que vende panes preparados desde el amanecer y ron de mala calidad, y por último un local que es una sociedad de los Contadores el cual siempre está vacío.

En la misma acera y antes de llegar a la ostionera, que es otro bar, con un poco de mejor calidad, existen unos talleres que arreglan relojes en la moneda nacional, pero sus trabajadores se ven hacinados, de sólo pararse en la entrada dan deseos de seguir y quedarse con el reloj roto. En esos locales hubo hace décadas, una peluquería y una pequeña joyería, muy armonizantes para los fines comerciales que tenía esta céntrica zona.


Y dónde están los locales. Bueno, en la Calle Neptuno hay varios cerrados o venden lo mismo, pudiéndose unificar la mercancía en uno o dos de ellos, como los que vendían ropa reciclada que fueron bellas tiendas hasta principios de los años 60 del pasado Siglo y pudieran servir para esos cuentapropistas que tienen que vender a la intemperie donde el hollín, el polvo y la humedad deterioran sus mercancías, sin dejar de mencionar que cuando llueve no pueden trabajar.

Otros están ubicados en cualquier municipio de la capital. Si van a ser reabiertos con fines de lucro o para hacer ofertas en la moneda equiparada al dólar americano CUC, enseguida son remozados y abiertos al público, si no “Borondongo le dio a Bernabé” y siguen ahí echándose a perder hasta que hay que demolerlos.

Otros lugares son naves abiertas con vendutas horribles como la que hay en Neptuno y Campanario que tiene adentro baño público y parqueo de motos y bicicletas y afuera venden alimentos, mas el entorno es de dudosa higiene y cercano a depósitos de basura. Estos locales abiertos pudieran ser arrendados a los mecánicos con vistas a que cada cual por su vía, los arreglara y pagara los impuestos acordados.

Pero La Habana de hoy parece vivir del recuerdo, cayéndose en pedazos una parte y haciéndose nuevas edificaciones en la otra, sus funcionarios corruptos la quieren así, porque ellos y sus familias tienen garantizado todo lo que quieren, hasta viajar al exterior y para nada les interesa arrendar a los trabajadores por cuenta propia las instalaciones que el Estado nunca se preocupó por darles la debida función social.

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