Friday, November 30, 2012

LA TRAGEDIA INFINITA

 

Ex prisionera política cubana fallece sin volver a ver a su hija desaparecida

Brenda Medina

Mientras era prisionera política en una cárcel cubana, María Amalia Fernández del Cueto dio a luz a su tercera hija, Amalia, en 1962.Diecisiete años más tarde, en 1979, Fernández fue liberada y expatriada a Miami donde llegó con su hija menor a reunirse con sus otras dos hijas. Hacia 1984, luego de su graduación de escuela secundaria, Amalia se fue de la casa un dia y nunca regresó. Fernández falleció el sábado 24 de noviembre en Miami sin volver a ver a Amalia.
Tenía 84 años.
“No era algo de lo que mi madre hablaba mucho”, contó María Echevarria Jensen, la segunda hija de Fernández y quien creció junto a su hermana Gabriela Fonte con unos tíos en Florida. “Pero estoy segura que le habría gustado ver a Mayita. La hemos buscado por años, creemos que vive en Deerfield Beach”.
Las circunstancias del nacimiento de Amalia, quien creció con sus abuelos paternos en Cuba, están estrechamente ligadas al sufrimiento de un grupo de mujeres que lucharon contra el recién instalado comunismo de Fidel Castro. Sus historias han quedado plasmadas en libros y entrevistas relacionadas con la tragedia del exilio cubano y muchas de las ex prisioneras recordaron el nacimiento de la niña en la cárcel, así como aquel infame traslado de prisión.
A los 23 días de nacida, Amalia viajo con su madre y otras 64 mujeres que fueron trasladadas de la cárcel de Guanajay a Baracoa. La bebita apenas pudo sobrevivir el viaje, contaron las ex prisioneras a The Miami Herald años después.
Ese dia muy temprano las mujeres fueron llevadas en camiones al aeropuerto de Ciudad Libertad y luego montadas en un avión con destino a Baracoa. Tras varias horas sin tomar agua, la niña comenzó a ahogarse pero las autoridades ignoraron las suplicas de Fernández. Solo uno de los custodios se le acercó en secreto y le dio su cantimplora para que Amalia tomara un poco de agua.
El Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, publicó un libro en el 2008 titulado “Cuba y Castrismo: Huelgas de hambre en el presidio político”, escrito por el periodista José Antonio Albertini y en el cual se cuenta la historia de Fernández y su bebe Amalia, entre otras.
La desaparición de su hija no fue el único golpe que sufrió Fernández luego de llegar a tierras libres. Hace 15 años, su primera hija, Gabriela Fonte, murió de enfisema.
“Mi madre apenas pudo disfrutar a Gabriela unos años”, recordó Jensen. “Eso le dolió mucho, la muerte de mi hermana”.
Jensen dijo que ella sí pasó mucho tiempo con su madre, a quien volvió a ver cuando tenía 21 años.
“Tuve el privilegio de enseñarla a conducir [un vehículo]”, dijo Jensen. “Era una mujer fuerte, trabajadora y decidida. Trató de adaptarse y reconstruir su vida”.
Fernández comenzó a trabajar a los pocos días de llegar a Miami, primero administrando hoteles pequeños y más tarde como Oculista, cuando se graduó con un diploma en esa profesión. Luego de un par de empleos en ópticas pequeñas, Fernández fue empleada por Sears y permaneció trabajando ahí por años.
Las historias que casi nunca compartió con sus hijas fueron las de la cárcel.
“Decía que eran muy tristes, y no quería revivir aquellas pesadillas”, apuntó Jensen. “Muchas veces la vi triste, pero en general era un mujer alegre, independiente y sociable”.
Los restos de Fernández fueron velados el viernes en la funeraria Memorial Plan de Kendall. Su entierro es el sábado a las 2 p.m. en Dade South Memorial Park.

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