Friday, December 28, 2012

OH INOCENCIA, COMO HAS SIDO MANCILLADA

12 solavayas


¡Pasen, pasen y vean lo más esperpéntico del año! ¡Las peores pesadillas! ¡Los mayores descaros!
¡Pasen, pasen y vean lo más esperpéntico del año!
¡12 casos clínicos que quitan el hipo!
¡12 indecencias que no deben ver los niños!
¡12 seres venidos de otro planeta!
¡Las peores pesadillas del año que se esfuma! ¡Los mayores descaros!



Ozzie Guillén
Hay amores que... El venezolano Ozzie Guillén, mánager de los Marlins de Miami, confesó en abril a la revista Time su amor por Fidel Castro. "I love Castro", soltó ante un periodista. Al parecer, la razón de ese enamoramiento era el mucho tiempo que llevaba Castro en el poder. El mánager valoraba tan larga dictadura como si se tratara de una corona sostenida durante años por un equipo en las Grandes Ligas. Luego se desdijo y, al no poder echarle la culpa al entrevistador, lo achacó a estar pensando en español y hablando en inglés. Del amor pasó al odio generalizado: "A Castro lo odia todo el mundo", dijo. Y, por venezolano y para que no cupiera duda, alargó la repartición hasta Chávez: "Prefiero estar muerto que votar por Chávez". Pidió perdón públicamente, fue suspendido por cinco partidos y, luego de un pobre desempeño en la temporada, fue despedido en octubre. Hay quienes dicen que todavía está a tiempo de obedecer a la admiración que demostrara. Silvio Rodríguez, ese filósofo, ha sostenido que los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan así. Pero, ¿así, cómo?


Crescencio Marino Rivero
¿Por qué no puede ser uno teniente coronel del Ministerio del Interior (MININT) y decidir, un buen día, ir a probar los pastelitos de guayaba que tan famosa hacen a Miami? Crescencio Marino Rivero y su esposa ("Capitana Juana Ferrer, mucho gusto") debieron hacerse esta pregunta con suficiente empuje como para jurar en falso y silenciar durante todo el papeleo migratorio sus grados y sus militancias. Pero quien dice pastelitos, dice Ley de Ajuste Cubano, así que el matrimonio se instaló en vida floridana con todas las ventajas que, dada su edad, les ofrecían. Fueron descubiertos, sin embargo, y desde Cuba varios disidentes dieron testimonio de la violencia del teniente coronel. Crescencio Marino Rivero se hizo entonces esta otra pregunta decisiva: ¿por qué no puede uno vivir en Miami, haber sido teniente coronel del MININT, y no arrepentirse de ello? Ningún beneficio de la Ley de Ajuste le impediría defender su situación con argumentos de Mesa Redonda. A quienes desde Cuba lo acusaban de represión y de tortura, los tildó de mentirosos. En carta dirigida a  El Nuevo Herald, abundó en las bondades del sistema carcelario cubano en el tratamiento de las huelgas de hambre, y acusó a los "llamados disidentes" de vivir de los contribuyentes norteamericanos. Sostuvo que la policía política que rodea a las Damas de Blanco lo que procura siempre es protegerlas. Crescencio y Juana eran ya dos patas de la Mesa Redonda sembradas en Miami. Poco tiempo después, a finales de noviembre, Marino Rivero fue visto en Santa Clara, en una bodega, haciendo alguna compra. Allá estará, haciendo tiempo hasta que las cosas se calmen por Miami.


Abel Prieto
 Manos que cobran el aspecto de garras de hombre lobo, dientes y colmillos que quieren salirse de las encías: el antiguo ministro de Cultura y ahora asesor de Raúl Castro no es, normalmente, así. En la imagen parece lidiar con un severo contratiempo. Quizás acaban de informarle que, en algún lugar no muy remoto de la Isla, alguien ha hecho un chiste contrarrevolucionario. "En los cubanos no hay un solo chiste que aluda a la Revolución, ni a delaciones ni a presos de conciencia, ni a personajes escindidos", se mostró convencido él, en una tertulia literaria celebrada en septiembre. Y agregó que, cuando apuntan a las carencias padecidas por el cubano, los chistes de éste son benevolentes, perdonadores, sin hiel. No había más que comparar el humor político cubano con el de los antiguos países comunistas europeos. En los de la Isla no existía la oscura carga de resentimiento ni la bilis encontrable en aquellos lejanos países. Toda esta teoría, esbozo de tipología de los pueblos, para hacerse creer a sí mismo que él, su jefe y toda la camarilla gubernamental no son objeto de burla.


Cardenal Jaime Ortega Alamino
El Forum John F. Kennedy Jr. de la Universidad de Harvard fue el lugar escogido, en abril, por Su Eminencia para tratar de "delincuentes" a un grupo de opositores que habían ocupado un templo en La Habana. Y aprovechó que monseñor Agustín Román acababa de morir y no podía desmentirlo ya, para contar que éste le había pedido que no mencionara la palabra "reconciliación" en sus homilías de Miami. "Es terrible que un obispo", dijo de Román, "que nosotros, tengamos que callar esa palabra". Preguntado acerca de quienes habían ocupado una iglesia habanera y fueron sacados por la fuerza, respondió: "Ellos eran un grupo, me apena mucho, todos eran... antiguos delincuentes". Se acarició la cabeza: "Había toda una gente, allí, eh, sin nivel cultural..." Al explicar el cortés operativo policial para sacar a los ocupantes del templo, sonrió ampliamente recordando cómo habían tomado del brazo a uno que quiso esconderse en el baño. Tuvo en sus manos los informes policiales, pudo consultarlos. "Pero yo quisiera que ustedes vieran el informe de esa gente", dijo a los reunidos en la universidad estadounidense. "Era lamentable". Reconciliación, había dicho defender. Su sonrisa al hablar de un sujeto con antecedentes de exhibicionista no era, precisamente, la de un pastor, sino la de alguien que se siente tremendamente por encima de las flaquezas humanas.


Juan Formell
Cada dedo de su mano abierta representa a un espía por el cual hacer campaña. A inicios de diciembre, un encuentro celebrado en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) reunió a familiares de los "Cinco Héroes" con conocidos artistas. Y allí el músico se alzó con su propuesta de guerrilla en Miami. Los artistas cubanos que viajen a Estados Unidos, estimó, deben hacer campaña por la liberación de esos cinco hombres. "Debemos ser portadores de esa idea cuando nos hagan una entrevista, o salga de nosotros mismos pedirle públicamente al presidente estadounidense, Barack Obama, a nombre de la música cubana, que libere a los Cinco". Alicia Alonso, en un mensaje grabado, propuso presionar sobre la gente sencilla estadounidense. Otra ballerina, Aurora Bosch, recomendó llegar a Michelle Obama. Luis Carbonell, llamado El Acuarelista de la Poesía Antillana, recitó un poema de uno de los llamados Cinco Héroes. Gente sencilla, contactos con la Primera Dama, pero ninguno de los reunidos propuso lanzarse a hacer campaña en los medios. Salvo Formell. ¿Será tomada en serio su propuesta por artistas y escritores que viajen a Estados Unidos? ¿Y qué excusa van a dejar entonces para quienes dicen que ellos llegaron allí por su música y no para hablar de política? Como hizo en los inicios de su carrera con el songo, Juan Formell quiere mezclar Batalla de Ideas con Intercambio Cultural Cuba-EE UU. Pero puede ser que esta otra música no le salga tan bailable.


Bruno Rodríguez
La advertencia está clara cuando va acompañada de un rostro como el de la foto: "Aquí no estamos para menudito". "Calderilla no", escribió en una pancarta el canciller cuando le hablaron de inversión en Cuba de cubanos del exilio. Y preguntó, más bien para sí mismo: "Yo no sé a cuántos cubanos ustedes conocen que podrían invertir en Cuba 200, 300, 500, 1.000 millones de dólares, que es la inversión que demanda". La consulta daba para tema de congreso de ufólogos y astrofísicos: "¿Existe vida económica en grande más allá de la Isla?". La cuestión tomaba ribetes de subasta y Bruno era el martillo. Cuarenticuatro años después de la Gran Ofensiva Revolucionaria, el obstáculo, compañeros, no era más que númerico. La rebatiña castrista se había encargado en 1968 de arrasar hasta del tenderete más chiquito. Por principios, porque la economía no podía estar en manos de cualquiera. Y ahora, que parecía no haber impedimento ya para recibir inversión cubana del exilio, sucedía que los posibles inversionistas no le llegaban a las expectativas del país ni a la cintura. Y así, con tanta diferencia de estatura, no podrían noviar. Quienes pedían la mano no tenían fondos para una alianza como esa. Tendrían, pues, que irse lejos para merecerla, recorrer el mundo, labrarse una gran fortuna y regresar para ser tenidos en cuenta. Para entonces, por millonarios que sean, Bruno Rodríguez y sus amos habrán inventado ya una nueva imposibilidad, algún otro obstáculo.


Yunel Escobar
Hay futbolistas que salen al terreno con la camiseta de un compañero de equipo fallecido, hay futbolistas que se inscriben en las zapatillas el nombre de un fanático fallecido o en estado grave. Otros que dedican sus goles a hijos pequeños y se chupan el dedo mientras las gradas gritan. Dentro del béisbol, hay ocasiones para vestir los uniformes de las antiguas ligas y un día dedicado a Jackie Robinson, el primer jugador negro en las Ligas Mayores, en el que árbitros y jugadores llevan en sus uniformes el 42, que fue su número. Otro día conmemorativo, el de las Madres, los peloteros suelen sacar bates rosados y llevar muñequeras rosadas. Pero esos debieron parecerle viejos ritos, viejas supersticiones, y supersticiones demasiado amables a Yunel Escobar, torpedero de los Blue Jays de Toronto, que en septiembre, en un juego contra los Red Sox de Boston, salió al terreno con esta frase escrita en su cara: "Tu ere maricon". Lo suspendieron por tres juegos.


Orlando Vistel Columbié
Preside el Instituto Cubano de la Música (ICM). Un instituto, que es lo que saben llevar bien los que no saben llevar disqueras, estaciones de radio, salas de baile y víctrolas en los bares. Una unidad militar para la música. Y habló en noviembre el presidente del ICM y esto fue lo que dijo: "Ni la vulgaridad, ni la mediocridad podrán mellar la riqueza de la música cubana; para ello trabajamos coordinadamente desde las instituciones culturales con todos los factores que intervienen en la promoción, difusión y uso social de las producciones musicales". Vistel Columbié mencionó la riqueza de la música cubana como si se tratara del filo de un machete al que mellan ciertas piedras. Habló, como era de esperar en nombre del bien del pueblo, de "la altísima sensibilidad de la mayoría de nuestro pueblo cuando advierte que se le quieren homogeneizar en patrones ajenos, que vulneran los más elementales principios de la ética". ¿Cómo se explica entonces tanto reguetón y tanto perreo? ¿Son una minoría los que así se retuercen? ¿Son grupúsculos? ¿Son mercenarios que obedecen a patrones ajenos? Orlando Vistel Columbié es la Última Dama por la Decencia que queda en pie. Y si la música tiene instituto estatal que controla lo que se escucha y lo que no se escucha, es inevitable que el discurso de su presidente no sea más que una variación del discurso político. Otra grabación de esas Variaciones Vistel ha sido todavía más ridícula. Convocada una rueda de prensa también en noviembre, el presidente del ICM calificó de "acto vandálico" y de "crimen de lesa humanidad" al hecho de que una orquesta en Miami se llame Riverside, cuando en La Habana existe ya una orquesta con ese mismo nombre. Crimen de lesa humanidad: parece que el compañero Orlando Vistel Columbié no asiste, desde el noticiero de televisión, a las tragedias del mundo.


Aron Modig
Ahí donde lo ven, se está quitando una legaña. Es, además de sueco al pie de la letra, tremendo dormilón. Y debe tener mal despertar, porque se demora en entender dónde amanece, le cuesta recomponer el mundo que se le abre ante los ojos, hacerse una composición de lugar. Y es tan sueco que, por extraño que sea lo que encuentre al despertarse, no pregunta a quienes lo rodean qué ha pasado. A su vuelta de Cuba, convocó una conferencia de prensa, prometía desembuchar, pero tuvieron que suspenderla. La primera hipótesis fue que se quedó dormido y no llegaba a tiempo. Luego se dijo que no hablaría para no afectar a Carromero, todavía en prisión cubana. Lástima, porque en esa conferencia Modig se proponía contarle a la prensa sus sueños, las obsesiones que cada noche y en cada siesta lo visitan. Su silencio resulta un monumento a la solidaridad. Con Carromero, por supuesto. Aron Modig ha jurado no despertarse hasta que su socio español no arribe a España. Pese a no hablar español, Modig es capaz de pronunciar con perfecto acento cubano esta frase: "Yo no sé nada, yo llegué ahora mismo. Si algo pasó, yo no estaba allí". Palabras que coinciden una por una con el estribillo de una canción popularizada por las Hermanas Márquez.



Alicia Alonso
En un país donde llaman renovación política al cambio de un diplodocus por un velociraptor (dinosaurios ambos) y donde la cultura popular atesora el ejemplo de Pachencho, no resulta extraña la noticia de que en octubre, en una gala dedicada a la música de Ernesto Lecuona dentro del XXIII Festival de Ballet de La Habana, Alicia Alonso subiera al escenario. No a saludar, no a recibir (porque sí, por su legado) los aplausos del venerable, sino a bailar. Bueno, si aquello fue bailar. Juventud Rebelde, un diario perfectamente habituado a jurar por la vivarachidad de tanto octogenario, declaró que "su espíritu aún danza a la altura de las leyendas". Pachencho, muerto ya, saltó del ataúd en su velorio por un trago de ron. La Prima Ballerina Assoluta del Ballet Nacional de Cuba se lanzó a la escena por un alcohol más fuerte, el de la fama. Jorge Vega la entró bien agarrada al escenario. Alicia iba caracterizada como la tatarabuela de La Bella del Alhambra. La seguridad en sus movimientos era la de quien busca asiento en un cine donde la película empezó y la escena que proyectan es nocturna. Vega se la pasó a Orlando Salgado. El título de la pieza era Retrato del recuerdo, aunque pudo llamarse Paquete entregado o Puerto-Transporte-Economía Interna. La coreografía era de Alicia Alonso. El cuerpo también.


Papa Benedicto XVI
Podríamos hablar aquí del de la izquierda, pero mejor nos ocupamos del otro. Todavía no había puesto en La Habana Benedicto XVI un pie calzado por Prada y ya estaba todo el mundo enterado de que no habría ni un huequito en su agenda. Que las Damas de Blanco le pidieran un minuto, que le dejaran cartas en el Arzobispado y en la Nunciatura (y junto con la carta un disco con grabaciones de las represiones sufridas), no cambiaría las cosas. El Papa iba como un tren por su camino, sin desvío posible. Pero he aquí que el de la izquierda le pidió verlo. Y verlo en familia, como la buena familia católica que eran. Y allá fue el tren, el Papa. A un intercambio de regalos sorpresa. "¿Son más cómodos unos Nike que unos Prada?", pudo ser temas del cual conversaran. Para garantizar la visita del Papa al país fueron detenidas Damas de Blanco y opositores. Un hombre de la Cruz Roja dio tranca a quien se atrevió a protestar públicamente. Y, meses después de la visita de Benedicto XVI, las Damas de Blanco volvieron a pedirle audiencia. Le escribieron en junio y en noviembre declararon no tener respuesta alguna. Benedicto XVI no quiere oírlas ni saber de ellas. Hace pocos días, en la rumia vaticana, el Papa declaró que su viaje a Cuba había sido uno de los puntos destacados de su pontificado. Y habló de "encuentros inolvidables, con la fuerza de la fe profundamente arraigada en los corazones de los hombres y con la alegría por la vida que surge de la fe". Precisamente como el de la foto.


Moringa Oleifera
Lo mejor de la moringa, más allá de sus propiedades salutíferas, es la rima que enseguida despierta. No hay que ser demasiado mal pensado para caer en ella. Y eso debieron calcular los investigadores de la Universidad de Matanzas hasta dar, en octubre, con una rima perfectamente publicable: la maltinga. Pero, ¿qué es la maltinga? Una bebida energética (que no energizante, aclaran sus inventores) compuesta de malta y de moringa. O sea, un injerto de platano burro con tuerca de guagua. El periódico local, Girón, festejó su nacimiento: "Esta bebida ha creado gran expectativa en sus albores. Es probable que en el futuro escuchemos más sobre ella". La invención de la maltinga viene a demostrar cuánto puede hacerse por perfeccionar las ideas de quien, entonces en su etapa de columnista, la promoviera en una de sus Reflexiones. Llevar más lejos su preclaro pensamiento es posible. El desarrollo de la sociedad no tiene por qué detenerse en la moringa, sino que tiene que ir más lejos: la maltinga es la fase superior de la moringa. A sembrar moringa se ha dicho. Cultivarla, ya será otra cosa. Porque primero es necesario emprender la recogida de café del Cordón de La Habana, que los granos se caen de maduros. Y a ver qué hacen con tanto marabú como pulula. Por eso no es difícil suponer que algún departamento universitario trabaja ya en un preparado energético a base de marabú y de claria y que quizás para el año que viene DDC pueda, en sección como ésta, presentar a sus lectores la claribú. Hasta entonces, feliz 2013.

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oswaldopaya 28diciembre ! Un ciudadano sueco se queda dormido en aeropuerto Barajas mientras esperaba llegada d Carromero 2 hours ago · reply · retweet · favorite
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oswaldopaya 28Diciembre ! . Carromero pide prohiban circulacion D Ladas rojos durante su traslado a carcel Segovia 2 hours ago · reply · retweet · favorite
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OLPL Decenas d bailarines trocados en milicianitos amanerados en ballet d sala Garcia Lorca d Gran Teatro d La Habana. Q amor d patria cubana! 2 hours ago · reply · retweet · favorite
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oswaldopaya El pacto incluye acto d repudio a Carromero en Barajas (aclaramos es inocentada, pues hay quien no entiende) 3 hours ago · reply · retweet · favorite

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