Thursday, December 20, 2012

SILLAS Y MESAS VACÍAS


Desde el día de la matanza de niños , en una escuela americana ,no he podido escribir una sola linea sobre el tema. En realidad escribí a las pocas horas de conocer la noticia por TV , pero no fui capaz de subirla al blog porque la rabia, la impotencia , y la tristeza infinita, guiaron mi mano y lo que salió fue un escrito sin esperanza, lleno de ira ,  que no me pareció oportuno compartirla en estos días tan cercanos a  la Navidad
Solo veinticuatro horas antes de la matanza de Connecticut había presentado mi ultimo libro “Cinco nietos …y un perro ” Contaba yo en libro las aventuras de mis cinco angelotes, ilustradas magistralmente por mi amiga Laura Comas, y fue una tarde llena de niños risueños cantando Villancicos junto a sus padres , a sus abuelos, y a sus amigos. Mi libro comienza con una frase que dice así  :” Educad  a los niños , y no tendréis que castigar a los hombres “
Mi amiga Angelica Mora y ahora mi hija Beatriz han escrito para mi blog lo que yo no supe expresar .
Gracias a las dos.
Escrito de Beatriz Torres .
Hace unos días vi con mis hijos una película preciosa sobre como la ilusión de un niño es lo que hace que el mundo sea un lugar mejor, sobre como creer en las hadas, y en los duendes, y en Santa Claus, y en el Ratón Pérez permite que los sueños se cumplan, que las pesadillas y el desánimo y el miedo no dominen el mundo. Y hasta mi hijo mayor, que como San Manuel Bueno Mártir, quiere creer pero ya no sabe si cree, redobló su fé en Santa Claus y en los Reyes Magos porque la verdad, no va ser el culpable de que el miedo y la oscuridad se adueñen un poquito más del mundo.
Pero a veces, el miedo y la oscuridad hacen que creer en las hadas, en los sueños y en la Navidad sea muy difícil.
Santa Claus tendrá menos trabajo este año, porque en un pequeño pueblo de Connecticut  las cartas de 20 niños se han ido directas al buzón del cielo cuando un chaval solitario de 20 años, entrenado por sus padres para usar armas de fuego, se ha liado a tiros en un colegio trás matar a su propia madre.
A las 8 de la mañana, las cartillas de caligrafía se abrieron  sobre la palabra Muerte con M mayúscula y la palabra horror, si, niños, horror se escribe con hache.
Sobre los pupitres ensangrentados quedaron millones de sonrisas, cientos de sueños, algunas broncas de patio, 20 primeros besos, una astronauta, dos abogados, un arquitecto, una bailarina… La sangre corrió por los patios, llenó los recreos, los niños que se despidieron por la mañana con un beso, quizá medio dormidos aún, quizá pensando en la función de Navidad del colegio,  ya no volvieron. Sobre los pequeños cuerpos murió también la inocencia de los que a partir de ahora, cuando miren el mundo, verán el cañón de una escopeta, el miedo y el sinsentido más atroz del que es capaz el ser humano.
Mientas abrazo a mis hijos, sin posibilidad de conciliar el sueño, pienso en esos padres que contemplan camas vacías, que han dado ya su último abrazo,  en los muñecos huérfanos en las estanterías de los cuartos, en los dibujos que seguro cuelgan en las neveras, pienso en las coronas de adviento sobre las que han colgado crespones negros, en los regalos que quedarán bajo el árbol en la mañana de Navidad, en las caritas sonrientes congeladas para siempre en la foto del ultimo cumpleaños, de las vacaciones de hace unos meses, pienso en qué pensarán esos padres, esos abuelos y hermanos, esas familias destrozadas que han visto el infierno, que viven ya en el vacío más insoportable que puede vivir un padre. Y  abrazo a mis hijos un poco más fuerte. Y no duermo.
Son ya demasiadas masacres, cuantas veces más tendremos que ver como un perturbado con fácil acceso a las más sofisticadas y letales armas se lía a tiros en una hamburguesería, un campamento, un hospital, un cine… ¿Cómo se puede vivir en un mundo en el que no sabes si volverás a ver a tus hijos cuando se van al colegio..?.
Cualquier tragedia encoge el alma pero cuando un crio de 20 años asesina el futuro en el país delas oportunidades, en la supuesta tierra de los hombres libres y valientes, disparando sin sentido a niños en la escuela como si fueran muñecos de un video juego el mundo se convierte en un lugar mucho más oscuro, mas negro. Y da mucho más miedo.
Y mientras escribo estas líneas, 10 niñas han muerto en Afganistán por la explosión de una mina, cientos de niños siguen desaparecidos sin rastro de su paradero, millones de niños viven por debajo del umbral de la pobreza, sin acceso a agua potable, miles de niñas son obligadas a prostituirse, a veces por sus propias familias…..
De verdad que uno quiere seguir creyendo en Papá Noel, en la magia, en la grandeza del ser humano pero hay días en que el mundo te lo pone muy, pero que muy difícil…

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