Thursday, December 27, 2012

SONIA CARRO Y EL CAMINO




Pablo Rodríguez Carvajal
27 de diciembre de 2012
"Dos caminos se bifurcaban en un bosque, y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia."
Robert Frost
Florida - - Sonia Garro Alfonso nació un día 27 de diciembre, en el año 1975. ¿Qué hacía yo en ese año? Bueno, ya tenía más enredos en mi vida que un fino hilo negro a la intemperie en una tormentosa y oscura noche. Pero con libertad para decir lo que se me antojase; ella no. A ella, muy probablemente -mientras crecía-, sus padres se cuidaran de decir cualquier cosa contra el gobierno en su presencia no fuese a ser que la niña lo repitiera y "se metiera en problemas".
No hubo quien -ni brujo ni horoscopero- pudiera predecir para aquella recién nacida el futuro que le deparaba el destino (¿existe el destino, o lo forjamos? Tiendo a pensar que en parte sí existe, y que en otro tanto es lo postulado por Antonio Machado, "se hace camino al andar"). Nadie pensó, en ese momento, que Sonia, como el narrador en aquella poesía de Robert Frost, tomaría el camino "menos transitado".
Sonia Garro Alfonso tomó aquel camino que pocos -pero muy buenos- cubanos toman (pocos en porciento). Por su osadía de decir lo que no se dice en un país donde sólo los que más dicen pueden decir, se encuentra en la prisión El Guatao, en Ciudad de La Habana.
En la tarde del 18 de marzo de 2012, según reportara otro de esos criollos atrevidos, Idalberto Acuña Carabeo, los muchachos del régimen dictatorial dispararon con balas de goma contra Ramón Alejandro González Muñoz, "Cocorio", el esposo Sonia, los detuvieron a los dos, y desde entonces el aire que el matrimonio respira pasa por entre barrotes.
Cocorio, han reportado activistas por los derechos humanos, se encuentra encerrado en la prisión del Combinado del Este, en La Habana. Ambos con la salud en decadencia.
Y estos días, celebrados por tantos millones de personas en el mundo, este matrimonio, más su cumpleaños, en el caso de Sonia, tiene que pasarlo en las asquerosas cárceles de un régimen abyecto. Pero cuando más cubanos, muchos más, tomen ese camino, el hasta el momento menos transitado, parafraseando a Robert Frost, se ha de ver toda la diferencia.

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