Monday, December 17, 2012

UNA GOLONDRINA NO HACE VERANO

[18-12-2012]
René Gómez Manzano
Abogado y Periodista Independiente
(www.miscelaneasdecuba.net).- En la página final del órgano oficial del partido único correspondiente al miércoles 5 de diciembre, aparece un reportaje de Freddy Pérez Cabrera cuyo subtitular vale la pena reproducir: “Si en todas las unidades productoras se trabajara como en la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Desembarco del Granma, Villa Clara sería hoy una provincia cumplidora con su plan de producción de leche”.

Confieso que, al leer esa sentenciosa perogrullada del colega castrista, lo primero que vino a mi mente fue el comentario, rebosante de sarcasmo, que estuvo en boga durante mis ya lejanos años de juventud, y que se solía utilizar ante planteamientos de ese tipo: “Si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta, porque se llama Catalina…”.

En una cuerda más seria, debo decir que el gran problema del reportaje de Pérez Cabrera es el de la generalidad de los trabajos laudatorios que pululan en la prensa oficialista cubana: se toma un ejemplo puntual, en el que inciden de modo determinante características locales específicas o el trabajo excepcional de un administrador y un colectivo, y se aspira a darles validez general y extrapolarlas a todas las situaciones análogas.

Salvando las distancias, es lo mismo que sucedió con la intervención del Máximo Líder en el mismo campo de la ganadería y la genética vacuna, allá por los años setenta. El conductor de todo se consideró con el derecho y el deber de enmendarle la plana a un especialista inglés que simpatizaba con el régimen, y afirmó por televisión que los datos sobre la producción de leche por vaca publicados por el británico eran falsos.

Según el Comandante en Jefe, el rendimiento sería muy superior al que auguraba el científico anglosajón. Para apoyar su aserto, el mandamás se apoyó en cifras que le brindaron algunos subordinados directos suyos. Como sé los puntos que calzan los apapipios, sospecho que eran las que él deseaba oír. Era la época en que el entonces dictador, entusiasmado por Ubre Blanca y otras mutantes, anunciaba convencido: “La leche va a venir por tuberías”. Los hechos demostraron que incluso el súbdito de la reina Isabel había sido demasiado optimista.

Volviendo a Don Freddy y su reportaje, hay que decir que en él se exaltan los logros laborales de Israel Aguilar Pérez, quien ha dirigido la mencionada cooperativa por casi veinte años. En el trabajo no faltan —sin embargo— ciertas notas críticas, como las referencias que hace el entrevistado al “desorden que padecieron otras UBPC” y a que han estado trabajando “con las alas cortadas”. No en balde la crónica se intitula “Desatar los nudos que amarran a las UBPC”.

El jefe agrario expresa en tono de censura: “Fueron apareciendo chinchales por doquier” y cita, como causa de ello, que “en la mayor parte de las UBPC se distribuyó la tierra de forma individual”. Resulta curioso que ni Israel ni el periodista se interesen por el rendimiento de esos pequeños predios. El tema importa, porque existe el antecedente de la antigua Unión Soviética, donde las parcelitas asignadas a los koljosianos, en conjunto, producían más que todos los inmensos campos colectivos.

El trabajo de Pérez Cabrera proyecta la imagen del papel fundamental que puede desempeñar un buen administrador. Es la misma idea que, tras medio siglo de fracasos, repiten, con elocuencia de discos rayados, los dirigentes políticos, en especial Machado Ventura, quien, a pesar de sus años, es el que se muestra más activo: “Debemos ser exigentes; hay que controlar más; el partido tiene que orientarlo todo; sigamos las enseñanzas de los compañeros Fidel y Raúl”.

Lo que no acaban de meterse en la cabeza es que si la economía de un país funciona, no es porque haya un administrador excepcional —un Israel Aguilar, digamos— que, guiado por sus convicciones políticas o por su sentido de la ética laboral, y pese a “la pérdida del estímulo por la producción”, pueda organizar el logro de resultados notables.

Lo que no interiorizan es la idea elemental enunciada hace siglos por Adam Smith: que si un actor cualquiera de la economía satisface las necesidades de sus conciudadanos, no es por bondad ni por altruismo, sino porque su labor le permite ganar dinero con el que satisfacer sus necesidades propias y las de su familia.

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