Monday, February 11, 2013

EL PAPA QUE NO SE ATREVIÓ



Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Maule, Chile

El Papa Benedicto XVI desaprovechó una gran oportunidad de avance de la Iglesia Católica en Cuba en su visita a la Isla el año pasado.
El Pontífice perdió el poder haber abierto sendas de libertad y democracia en la isla.
Hay muchos que alegarán que el protocolo de la visita no le permitía al Papa esta clase de agenda. Sin embargo, otros piensan que era la ocasión perfecta para echar base a las innovaciones anheladas por los fieles cubanos.
La misma expectativa había habido con la visita del Papa Juan Pablo Segundo a la Isla en  enero de 1998.
Pero, con Benedicto XVI existía el sentimiento generalizado de que algo podría suceder.
El Pontífice permaneció  48 horas en Cuba y desilusionó a millones al seguir al pie de la letra el programa establecido por el gobierno de la Habana, que aprovechó la visita para transformarla en un apabullante triunfo diplomático.
El tinglado, orquestado desde hacía meses, culminó con el conocido encuentro entre el Papa y Fidel Castro.
El ex Máximo Líder había sido excomulgado hace 50 años por el Papa Juan XXIII por haberse declarado marxista-leninista y por haber anunciado que conduciría a Cuba al comunismo.
También la Alta Curia desaprobaba que se mostrara hostil con los sacerdotes, a muchos de los cuales expulsó de la Isla, cerrando varias iglesias y colegios religiosos. La excomunión nunca fue levantada.
Durante la reunión Fidel Castro le hizo al visitante una pregunta ladina que dio vuelta al mundo: "¿Para que sirve un Papa?".
Según el Vaticano, este interrogante le dio a Benedicto XVI la ocasión de explicar el sentido de sus viajes y el servicio que presta a la Iglesia universal.
Sin embargo, la pregunta aún sigue produciendo escozor en los pasillos del Vaticano.
Que el visitante se pronunciara en contra del embargo fue otro tanto que se anotó el Régimen de la Habana.
La condena del Papa al bloqueo golpeó duro a Washington y fue "la tapa al pomo" en la Visita Pontificia en la que la Cúpula Gobernante cubana cosechó todas las ganancias.
El viaje del Sumo Pontífice a Cuba estuvo matizado por detenciones y prohibiciones de conocidos opositores para evitar que concurrieran a las misas y otros actos religiosos. El Pontífice no concedió -pese a habérsele pedido- una audiencia de algunos minutos a las Damas de Blanco.
Luego de su regreso a Ciudad del Vaticano dejó a muchos desencantados por todo lo que esa visita pudiera haber sido.

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