Friday, March 8, 2013

CON AMIGOS ASÍ...


Con los amigos de Castro II, quién quiere enemigos



Opinión/ De esos “amigos”, líbrenos Dios
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Cubamatinal/ Nadie en Cuba festejó el triunfo asambleario de Raúl Castro ni su confirmación como presidente de los consejos de Estado y de Ministros. No hubo sonido de claxon ni sirenas en las calles, las banderas cubanas y del 26 de julio tampoco ondearon al aire como señal de alegría y confirmación.

Por Julio Antonio Aleaga Pesant
La Habana, 7 de marzo/ PD/ Los jóvenes no encontraron una oportunidad para encontrarse y reafirmarse, y los hombres tampoco encontraron un motivo para beber en el bar de la esquina. Nadie se sintió derrotado, ni consideró el pasado 24 de febrero como el día más triste de su vida. Ni penas, ni glorias.
Tan anodino es el mandato de Castro II, tan burocrático, que la aburrida fila para legalizar la vivienda, una herencia o la compra de un auto en los Bufetes Colectivos, es un acontecimiento más emocionante, aunque la colega de Juventud Rebelde, Myleyda Menéndez Ávila, se queje en su artículo “Peregrinaje en el desierto” de las inconsistencias burocráticas insulares.
Botón de muestra del impacto internacional de la confirmación comunista del Gobierno son los saludos internacionales recibidos y hechos públicos en el órgano comunista Granma. Supongo junto a mis amigos lectores, que la lista es mucho más larga, por la sencilla conclusión de que todos los Gobiernos acreditados deben felicitar al presidente reelecto por mera educación y protocolo, momento en que se renuevan los votos por la mejora de las relaciones y cosas así.
Pero vean la hermosa fauna de dictadores y aprendices que resalta el Granma como amigos y “felicitadores” de Castro II. Por supuesto, el primero en la lista fue el muerto-vivo presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías. Su vicepresidente, Nicolás Maduro, dice que despachó durante cinco horas con él, pero el público no lo ve ni lo oye hace tres meses.
A la lista se suman líderes elegidos por mecanismos democráticos como Daniel Ortega (Nicaragua) y Vladimir Putin (Rusia). Hay consenso sobre las violaciones de los engranes electorales por estos dos personajes, el primero, sin lugar a dudas hijo político de los Castro, mientras el segundo muy interesado en que el Gobierno militar pague la onerosa deuda que tiene con los rusos desde la época soviética.
Cierra filas entre los nombrados por ese apéndice del Canciller Bruno Rodríguez que es el Granma (¿o viceversa?), tres durísimos dictadores, Alexander Lukashenko (Bielorusia), Nguyen Phu Trong (Vietnam) y Kim Jong Un (Norcorea). De la forma que fueron elegidos los tres indica el nivel de amistad con “el grande y querido líder cubano”. De Lukashenko, el último dictador de Europa, debemos recordar que la Organización de Seguridad y Cooperación Europea describe su elección como “un fracaso de los estándares internacionales”. De Phu, el vietnamita, recordemos que aunque Vietnam amplió su récord de PIB y está entre los países de mayor crecimiento económico, su política social lo ubica como dictadura comunista, que viola los más elementales derechos humanos.
Del efebo norcoreano, Mariscal sin batallas y tránsfuga internacional, que tiene al Estado en la mayor miseria y es un elemento paranoico de desorden mundial, debiera el Gobierno cubano guardar profunda distancia en los hechos y las palabras. El que su protocolaria misiva fuera publicada en el Granma, nos recuerda la baja calaña de los amigos de Castro II.

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