Tuesday, January 28, 2014

BRASIL: ¡LA REINA ESTÁ DESNUDA!



Jorge Hernández Fonseca.
Brasil, 28 de enero, 2014
Para los cubanos que vivimos en Brasil se acercan días complejos. Resulta que el gobierno izquierdista del Coloso Sudamericano envía a su presidenta a la isla para inaugurar en Cuba una obra ignominiosa: la modernización del puerto de Mariel, como “regalo” de un país libre y democrático a la dictadura más larga, represiva y cruel de toda la historia de Latinoamérica.
 Resulta altamente revelador que una presidenta latinoamericana --la presidenta brasileña-- con una historia de “luchas” contra la dictadura que unos pocos años atrás oprimió igualmente al querido pueblo brasileño, se decida a manchar sus manos abrazándose a Raúl Castro durante la entrega (e inauguración) de la primera etapa de la obra del mencionado puerto de Mariel. En este hecho repudiable se presentan dos aspectos diferentes, sin poder definirse cuál de ellos es más cínico.
Por un lado, el gobierno de una nación donde actualmente se tienen como héroes (de manera justa) a los mártires de su dictadura militar --la que oprimió al país durante más de 20 años-- hasta que el movimiento democrático de “elecciones directas ya” puso fin a esos “años de plomo”.
Algo tiene que cambiar en el enfoque hacia aquellos guerrilleros que combatieron la dictadura brasileña –hoy ya en el poder-- cuando esos mismos “guerrillero(a)s” van a Cuba a rendir pleitesía a una dictadura tan opresiva y despiadada como la castrista.
Por otro lado, hay una cara ladina asociada al “financiamiento” que Brasil otorgó a la isla para la modernización del puerto: Detrás del dinero brasileño que fue a la Habana, salió el ministro del exterior brasileño de entonces para (según sus propias palabras) concretar (una canallada): Cuba castrista mandaría a Brasil miles de médicos cubanos (hasta el presente ya pasan de 5 mil) a los que Brasil pagaría a los hermanos Castro poco más de 4 mil dólares (número redondo) por cada médico, le daría a ellos casa y comida y, 300 dólares (poco más o menos), siendo que los más de 3,700 dólares restantes por médico, Cuba se los reenviaría al Brasil y así pagaría las empresas que modernizan del puerto de Mariel. ¡Una verdadera canallada! En otras palabras: los médicos cubanos trabajarían tres años en los peores lugares de Brasil, recibiendo una miseria de salario y en condiciones de verdadera esclavitud (según las propias leyes del Brasil) para pagarle a este país, la supuesta “ayuda” para la modernización del puerto y paralelamente serían la base de una campaña masiva en favor del gobierno izquierdista de brasileño por haber enviado médicos a lugares inhóspitos y ganar así las elecciones este año.
 Lo anteriormente expuesto --por su gravedad nacional e internacional-- merece algunos comentarios: en primer lugar, ¿cómo respetar la lucha de los guerrillero(a)s brasileños contra la dictadura que los oprimió, si una vez en el poder se apresuran a apoyar otra dictadura más cruel que la suya? Esa contradicción nos lleva de la mano a escuchar los argumentos de los militares brasileños en la polémica sobre la época de la dictadura militar.
Los militares aducen que luchaban contra una izquierda extremista, que quería imponer en Brasil un régimen como el cubano, con soporte militar desde la isla.
La inauguración del puerto de Mariel en Cuba con la presencia de ex guerrillero(a)s, parece indicar que hay algo más que “relaciones comerciales” entre los antiguos guerrillero(a)s brasileños y la dictadura comunista cubana. Eso por un lado. Adicionalmente, la canallada de hacer pagar a los médicos cubanos doblemente por esta transacción Brasil-Cuba, denota una total falta de escrúpulos de ambos gobiernos, que borra totalmente la imagen supuestamente “humana” del gobierno brasileño con los médicos cubanos.
Por un lado, admiten que sean explotados como fuerza bruta en los peores lugares de Brasil sin pagarles lo que pagan a otros médicos extranjeros, sin permitirles traer sus familias, como sí lo hacen los otros médicos extranjeros.
Por otro lado los hacen trabajar como esclavos para entregar el dinero de su sacrificio a las grandes empresas capitalistas brasileñas que trabajan en la Habana y que de otra manera no recibirían de los hermanos Castro, nada. Seguramente Raúl Castro festejará la inauguración que se aproxima, tiene razones para ello.
Lo que nos resulta realmente insoportable es aceptar el papel que la presidenta de un país libre y soberano, con aspiraciones de ocupar el lugar que le corresponde en el concierto de las grandes Naciones libres, caiga tan bajo ante un simple tiranuelo opresor, con manos manchadas de sangre, que no dudará, para sus objetivos, en burlarse de sus aliados cercanos.
Los cubanos honestos no olvidaremos esta afrenta contra nuestro pueblo, pero no dejamos de ver con mucha tristeza la falta total de justificativas para tanta canallada: ¡la reina está desnuda!

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