Monday, January 27, 2014

LA INFAMIA DE LA CELAC

Los gobiernos latinoamericanos empiezan 2014 reverenciando a una dictadura y dándole la espalda a la democracia, vaciándola de contenido.
Los inicios del 2014 son sombríos para la democracia en la región. Que Cuba, la dictadura más longeva del continente, sea la anfitriona del conjunto de 33 países que conforman la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (CELAC), nos alerta del poco o nulo compromiso que nuestros gobiernos tienen con los principios democráticos, el estado de derecho y las libertades.
El hecho no parece preocupar o motivar ninguna protesta de indignados; por el contrario, se guarda silencio. La hipocresía regional se ha agudizado desde enero de 2013, cuando Raúl Castro fue aplaudido e investido como presidente de la CELAC por gobernantes que se jactan de ser demócratas. Claro está que este organismo es una contradicción y que ha trastocado lo que es la democracia representativa.
¿Cómo es posible que Cuba, siendo una dictadura, tenga la autoridad moral para presidir pro témpore una organización que supuestamente ha sido creada para promover la promoción, defensa y protección del Estado de Derecho, del orden democrático, de los Derechos Humanos y las libertades fundamentales? ¿Cómo es posible que Cuba sea la anfitriona de una cita que evaluará los avances y desafíos de la región sobre el proceso de integración de Latinoamérica y el Caribe, y el seguimiento a la Declaración de Caracas (2011), y de Santiago (2012), ambas inspiradas en la pretensión común de construir sociedades justas, democráticas y libres?
El régimen cubano viola constantemente todos los principios democráticos, los Castro se han perpetuado en el poder por más de 50 años con un sistema de partido y pensamiento único, sin elecciones libres, sin libertad de expresión, con una férrea persecución política a sus opositores, despreciando impunemente todos los valores de la libertad. Junto a la instalación de un exitoso aparato represivo, han devastado los proyectos de vida de los cubanos, empobreciéndolos moral y económicamente.
Como sabemos, la CELAC, es un organismo continental que se constituyó en el 2011 en Venezuela excluyendo intencionalmente a Canadá y Estados Unidos. Fue promovido por Hugo Chávez como alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA), y hasta el momento ningún gobierno latinoamericano ha alzado su voz de protesta o cuestionado la incorporación y permanencia de una dictadura como la cubana a la CELAC.
Y el cinismo de CELAC no tiene límites, en su misma Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia de diciembre del 2011 se acordó una cláusula de compromiso que obliga a adoptar acciones concretas concertadas de cooperación cuando existe una amenaza de ruptura o alteración del orden democrático. En la misma declaración, con grandilocuencia se expresa que se buscará el pronunciamiento de la comunidad latinoamericana y caribeña para la defensa y preservación de la institucionalidad democrática, y que se contribuirá en la restitución del proceso político institucional democrático y del Estado de Derecho a la mayor brevedad posible.

Se trata de una burla perversa de este esperpento de organismo continental que pone a una dictadura a custodiar que no se altere el orden democrático de la región. De ser CELAC una organización seria y consecuente con sus principios, el primer país en el que debe tomar medidas concretas y concertadas para restituir el proceso político institucional democrático y el Estado de Derecho a la mayor brevedad posible, debe ser en la misma Cuba. Es el país que más lo necesita. Según la Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia los 33 gobernantes deben ya estar buscando el pronunciamiento de la comunidad latinoamericana y caribeña para sancionar al gobierno de Cuba y pedir que haya una restitución del orden democrático.

Sin embargo, la infamia promovida por este organismo continúa: este 27 y 28 de enero los miembros de la CELAC se reúnen en La Habana, y nadie parece tomar la iniciativa en denunciar al régimen cubano por las flagrantes violaciones a los derechos humanos, o exigirle que se sujete a los compromisos democráticos que supuestamente infunden a la misma conformación de la CELAC. Otro hecho desconcertante para los demócratas es que además se ha confirmado la asistencia del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y el de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. Este desconcierto puede convertirse en una situación alentadora si tan destacados representantes internacionales tienen a bien escuchar o reunirse con la oposición politica cubana.
Mientras tanto, en las calles de la Isla el gobierno sigue haciendo lo que mejor sabe: reprimir. Ya se han reportado y denunciado varios arrestos, detenciones temporales, amenazas y paraderos desconocidos de opositores. La dictadura lo hace para evitar reuniones paralelas, pues en el contexto de la Cumbre de la CELAC, y en vista del atropello que significa para la democracia, la disidencia está organizando pacíficamente y al mismo tiempo un Foro Democrático en Relaciones Internacionales y Derechos Humanos, denominado "La declaración especial de defensa de la democracia de la CELAC y su incompatibilidad con el sistema de partido único de Cuba". El título del foro habla por sí mismo y la valentía de los organizadores es admirable.
En la otra vereda, lamentable y vergonzosamente, los gobiernos latinoamericanos empiezan 2014 reverenciando a una dictadura y dándole la espalda a la democracia, vaciándola de contenido, haciendo de ella cualquier cosa, transgrediendo la dignidad de un pueblo víctima de unos tiranos. Es hoy, sin duda, uno de esos momentos en que se hace necesariamente impostergable la expresión de solidaridad de los ciudadanos demócratas de la región frente a la venia y complicidad de nuestros gobernantes con una tiranía.

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