Monday, June 16, 2014

LA POBREZA EN CUBA

Males sociales invaden nuestras calles: niños descalzos, mal alimentados; indigentes escarbando la basura en busca de provisiones; limosneros que extienden la mano pidiendo auxilio; adolescentes prostituyéndose por bienes materiales; enfermos que evocan el medicamento que alivie sus dolencias; desempleados a punto de la desesperación.

El Cubano Libre, de Hoy

16 de junioi, 2014 
Editorial
E n contraposición a lo que la propaganda del Partido y el Gobierno exponen al mundo, los cubanos en la isla, estamos su- mergidos en un estado doloroso de extrema pobreza. Víctimas de un régimen hostil y déspota que monopoliza las riquezas para provecho de sus dirigentes, en detrimento del bienestar del pueblo.
Nuestro país vive una etapa anómala. Un modo de vida desigual producto de la imposibilidad de acceso a los recursos que satisfa- cen las necesidades físicas y psíquicas básicas humanas. El mundo avanza. En Cuba persiste el desgaste del nivel y calidad de vida de las personas. De año en año, las cifras involucionan.
Escasea: la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanita- ria y el acceso al agua potable. La demagogia gubernamental, con que pretenden engañar al mundo, es pura tramoya circense. Es desmentida frente: a los bajos salarios, que imposibilitan la adquisición de la canasta básica familiar de alimento y aseo; nulos recursos materiales, que paralizan la construcción y acondicionamiento de las viviendas; un sistema de educación, que con petulancia grita sus gratuidades y oculta el verdadero rostro; una enseñanza atípica, donde prima el favoritismo, la indolencia, la escasez de recursos de todo tipo y la imposición de ideas y creencias lineales; centros asistenciales sin recursos humanos y materiales. Por citar los más elementales.
El desempleo es otra arista del país calamitoso en que vivimos.
La desocupación vino a acrecentar la falta de ingreso para acceder a los recursos primarios, in- eludibles para la vida humana. El proceso de exclusión y segregación social, unido a la marginación y a la persistente penuria de los hombres y mujeres de este caimán verde, mantienen a 11 millones de habitantes liados a un pauperismo total. Resultado de un modelo económico y social retrógrado, ejercido y aplicado con imposición y autoritarismo, somos parte de la pobreza que asecha a la humani- dad.
  La miseria en Cuba no es, pues, el resultado del derrumbe del campo socialista o del macha- cado “bloqueo”; donde se apo- yan sus dirigentes para justificar los acontecimientos.
Es el resultado de una dictadura castrista, extendida como un carcinoma perjudicial en el tiempo, que acentúa y recrudece el desarrollo y bienestar social. De ella, protagonista nefasto, se deriva un resultado concreto que apun- ta a la carencia misma de una serie de bienes y servicios bási- cos.
La cubanía no se formó después de 1959. Nuestra sociedad es incompatible con la colectiv dad forzosa, basada en la igualdad irracional entre los indivIduos. Esto, obstruye la base de recursos y habilidades que permiten el desarrollo humano.
Destruye sueños y esperanzas. Aniquila las opciones de las personas e invalida la mejora de sus capacidades y libertades.
Privados de derechos y recursos somos excluidos de la vida social, económica, política y cultural, de la nación. Lo que muestra, la imposibilidad de una participación social plena. La tasa de pobreza rural duplica la urbana. Los Consejos Populares ven, con creces, desmoronarse comunidades enteras.
El campo improductivo no suple las necesidades de empleos y alimentos. Se desconoce la Seguridad Social. Consultorios Médicos vacíos. Policlínicos sin recursos asistenciales. Escue- las primarias olvidadas. Cancelación de servicios estatales y el paisaje desolador de la crisis social que hoy se profundiza.
Males sociales invaden nuestras calles: niños descalzos, mal alimentados; indigentes escarbando la basura en busca de provisiones; limosneros que extienden la mano pidiendo auxilio; adolescentes prostituyéndose por bienes materiales; enfermos que evocan el medicamento que alivie sus dolencias; desempleados a punto de la desesperación. Como resultado, millones de seres, a lo largo de esta isla, en estos días de poco sol, claman al cielo, un rayo de libertad.
http://iclep.org/el-cubano-libre-de-hoy-ano-2-n-6-2014/

No comments:

Post a Comment