Monday, April 13, 2015

DE PANAMÁ A PANAMÁ; LA HISTORIA DE TRES ENCUENTROS DE CUBA Y EEUU


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13de abril, 2015
La VII Cumbre de las Américas dejó este sábado una imagen para la Historia: el apretón de manos casi 60 años después entre un presidente estadounidense y su homólogo cubano. Barack Obama y Raúl Castro sellaban así el comienzo de una vida de desencuentros, críticas, ataques y daños que parecían irreparables hace tan sólo unas horas.
En palabras del propio Obama tras su encuentro con Castro, Cuba “ya no es una amenaza para EEUU (…) La Guerra Fría ha terminado”. Un acercamiento y unas palabras que no se veían ni se escuchaban desde julio de 1956 cuando se produjo el primer apretón de manos entre los mandatarios de los dos países.
1956: Batista y Eisenhower
En aquel entonces la foto la protagonizaron Fulgencio Batista (presidente cubano hasta su derrocamiento en 1959) y el presidente estadounidense Dwight S. Eisenhower. El lugar elegido el mismo que eligieron este sábado Obama y Castro: la Cumbre de las Américas.
1959: Castro y Nixon
Sin embargo, antes de que el castillo de naipes creado por Batista y Eisenhower se derrumbara, el líder de la Revolución, Fidel Castro, y el vicepresidente y más tarde presidente de los EEUU, Richard Nixon, también protagonizaron el segundo encuentro de los dos países.
Un encuentro que, aunque también tuvo su apretón de manos, escondía otras intenciones. La reunión se produjo en Washington. EEUU quería conocer de primera mano las intenciones de una Revolución que amenazaba muy directamente los intereses estadounidense. Al igual que el anterior encuentro hubo también la foto de la cordialidad con un Fidel vestido con su uniforme verde de soldado, pero ya no iba a ver buenos deseos. Ese apretón de manos dio el pistoletazo de salida para congelar las relaciones cubano-estadounidenses.
Tras conversar con Fidel Castro durante la visita de este a Estados Unidos en 1959, Nixon recomendó inmediatamente que el líder cubano fuera derrocado por cualquier medio. Y es que la reforma de la Ley Agraria, en primer lugar, el carácter socialista de la Revolución y los ataques verbales a EEUU, sembraron la semilla de la desconfianza y el odio.
Fidel recordaría así en una de sus ‘Reflexiones’ su encuentro con Nixon: “En fecha tan temprana como el mes de abril de 1959 (el día 19) (Batista había sido derrocado el 1 de enero) visité Estados Unidos invitado por el Club de Prensa de Washington. Nixon se dignó recibirme en su oficina particular… No era un militante clandestino del Partido Comunista, como Nixon con su mirada pícara y escudriñadora llegó a pensar. Si algo puedo asegurar, y lo descubrí en la Universidad, es que fui primero comunista utópico y después un socialista radical, en virtud de mis propios análisis y estudios, y dispuesto a luchar con estrategia y táctica adecuadas.
Mi único reparo al hablar con Nixon era la repugnancia a explicar con franqueza mi pensamiento a un vicepresidente y probable futuro Presidente de Estados Unidos, experto en concepciones económicas y métodos imperiales de gobierno en los que hacía rato yo no creía.”
Según contó el líder de la Revolución cubana al periódico Granma, en su encuentro con Nixon le habló “con mucha franqueza” de como se veía en Cuba la situación del país y las medidas que pensaba a adoptar. Fidel explicó que el vicepresidente estadounidense se mostró animoso y sin discutir nada escuchó todo lo que Fidel tenía que decirle. Sin embargo, Nixon sacó sus propias conclusiones, y el silencio de aquella reunión se convirtió poco después en un intento por invadir la isla con la operación conocida como ‘Playa Girón’.
En un documento desclasificado Nixon se refirió a Fidel como un hombre con unas cualidades indefinibles que “lo hacen ser líder de los hombres”. Asimismo, se mostró cauto y desconfiado asegurando que “no debemos considerarlo, ilusioramente, como un rebelde furibundo al estilo de Bolívar por lo cual hay que obrar en consecuencia (…) Pero como tiene el poder de liderazgo al que me he referido, lo único que pudiéramos hacer es al menos tratar de orientarlo hacia el rumbo correcto“, explicó Nixon en su primer libro ‘Six Crises’.
Siete meses después de aquel encuentro, las recomendaciones de Nixon llevaron a Eisenhower a tomar la decisión de derrocar a Fidel. Nixon consideraba que Fidel representaba un obstáculo para la política de EEUU y que era necesario apartarle del camino.
La ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba, el 3 de enero de 1961, la invasión de 1.500 hombres en abril de ese mismo año por la bahía de Cochinos y más tarde el bloqueo formaron parte de la política de la administración de los presidentes de la época.
2015: Castro-Obama
Hasta el 11 de abril de 2015 en la VII Cumbre de las Américas. Sin Fidel en el escenario político, con Raúl Castro como presidente y con Barack Obama al frente de la Administración estadounidense llegaría por fin la fotografía que más se esperaba desde hace casi seis décadas.

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