Sunday, April 26, 2015

LA ESPIA ANA BELÉN, ¿LA GRAN OLVIDADA EN LAS NEGOCIACIONES CUBA-EEUU?

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Ana Beén Montes, con excarcelación fijada para el 2023.
Por Miguel Fernández Díaz
Café Fuerte
Mientras transcurre el proceso de restablecimiento de relaciones Washington-La Habana y se valora incluso la posibilidad de conversar sobre el álgido tema de prófugos de la justicia estadounidense como Joanne Chessimard, un nombre parece borrado de las preocupaciones y los reclamos del gobierno cubano: Ana Belén Montes.
Montes, la superespía del Pentágono que estuvo al servicio del régimen cubano por más de 15 años, expira una condena de 25 años en una cárcel federal de Texas. La ex analista militar tiene previsto salir en libertad tres años antes de lo fijado en su sentencia judicial como resultado de un ajuste de sus antecedentes, su colaboración con las autoridades y la buena conducta mostrada en la prisión. Según confirmaron fuentes cercanas al caso, Montes deberá ser excarcelada el 1ro de julio de 2023.
Un año antes de su excarcelación debía salir el oficial cubano Ramón Labañino, uno de los cinco agentes cubanos que cumplían largas condenas en Estados Unidos. Pero Labañino y sus cuatro colegas de prolongado cautiverio están de regreso en la isla desde el pasado 17 de diciembre como resultado de un intrincado proceso de negociaciones secretas que desembocó en un nuevo escenario para las relaciones entre ambos países.
Topo de cuestionable relevancia
El proceso negociador que permitió la liberación del contratista Alan P. Gross, logró también sacar de una cárcel cubana de máxima seguridad al espía que presuntamente condujo a los investigadores de la inteligencia militar estadounidense a la captura de Montes: Rolando Sarraff Trujillo, radicado ya en Estados Unidos, pero sin hacer aparición ni declaraciones públicas.
Las autoridades estadounidenses aseguran que Sarraff Trujillo fue clave para la captura de Montes. Cuando el presidente Barack Obama dio la noticia acerca del restablecimiento de relaciones, el retorno de Gross y el desconocido doble agente cubano,  calificó a Sarraff Trujillo como “uno de los topos de inteligencia más importantes que Estados Unidos ha tenido nunca en Cuba”. Un “topo” con relevancia a todas luces amplificada para justificar un canje que parecía imposible.
Sin embargo, los funcionarios estadounidenses aseguran que los cubanos nunca mencionaron a Montes ni una sola vez durante los más de 18 meses de negociaciones y contactos para el intercambio de prisioneros.
Ahora con 57 años, Montes ha terminado así como la gran olvidada en este capítulo tardío de la Guerra Fría, Su caso ni siquiera tuvo una regular exposición en los medios oficiales cubanos o en las campañas internacionales que grupos de solidaridad lanzaron desde el 2002 por la liberación de los cinco agentes cubanos.
Montes fue arrestada el 21 de septiembre de 2001 y condenada el 16 de octubre de 2002 a 25 años de privación de libertad más cinco de libertad condicional. La privación de libertad se cuenta desde la fecha del arresto.
Presidio Modelo
Montes cumple su condena en el Centro Médico Federal (FMC) Carswell, enclavado en Fort Worth, Texas, un establecimiento penitenciario que presta servicios médicos especializados, incluso de salud mental en su caso, a mujeres delincuentes bajo el régimen de más alta seguridad en Estados Unidos. Saldrá en libertad con 66 años y podrá cobrar los beneficios de Seguridad Social por casi dos décadas de trabajo para el gobierno.
La ex analista de la Agencia de Inteligencia para la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) y actual reclusa 25037-016 de FMC Carswell ha tenido como vecinas de celda, entre otras, a un ama de casa que estranguló a otra mujer embarazada para arrebatarle el hijo próximo a nacer, a una enfermera que mató cuatro pacientes con inyecciones de altas dosis de adrenalina y a Lynette “Squeaky” Fromme, condenada a cadena perpetua por intentar asesinar al presidente Gerald Ford y en libertad condicional desde el 2009.
Desde 1985 Montes alternó sus funciones en la DIA con labores de espionaje para Castro. Hacia 1997, el FBI comenzó a investigar a un “sujeto no identificado” (UNSUB) y en agosto del 2000 la DIA entró a colaborar. En solo tres semanas de trabajo en equipo, sus investigadores Scott Carmichael y Karl James, junto con sus oficiales de contrainteligencia John Kavanagh y Chris Simmons, consiguieron identificar a Montes como aquel UNSUB. Mucho más tiempo llevó convencer al FBI para que abriera el caso contra Montes. La vigilancia física sobre superespía vino a establecerse hacia mayo del 2001.
Y todo parece indicar que no habrá tiempo para que Montes se arrepienta. Ella sigue tal y como el cazaespías Carmichael atinó a definirla en el título de su libro sobre el caso: True Believer (U.S. Naval Institute Press, 2007). Una carta de 14 páginas manuscrita por Montes en FMC Carswell con destino a cierto pariente incluye pasajes como este: “La prisión es uno de los últimos lugares que habría escogido jamás para estar en él, pero algunas cosas de la vida valen la pena aunque vayas a la cárcel”.
Contrainteligencia
En julio del 2014 se desclasificó el informe que el Inspector General del Departamento de Defensa rindió en el 2005 sobre el caso de Montes. A pesar de que nada significativo salió a relucir más allá de la información divulgada de antes, el doctor Brian Latell, ex analista de la CIA, imprimió giros sensacionalistas a ciertas trivialidades con la pieza “New Revelations About Cuban Spy Ana Montes” (The Miami Herald, 2 de agosto de 2014).
A esta “colaboración especial” tuvo que salirle al paso el teniente coronel (retirado) Simmons con incisivo análisis en “Latell’s Latest Assessment Reveals Why Analysts Should Not Perform Counterintelligence”.  Simmons calificó de insulto a la inteligencia las especulaciones de Latell y precisó que, más allá de los “compañeros she’d served during her espionage career”, Montes no dejó a ningún otro agente de Castro envuelto en el misterio.
En Cuba, el caso de Montes quedó al margen de las campañas por la “Libertad para los Cinco”, cuando en realidad se trataba de operaciones sintonizadas con los intereses de inteligencia de La Habana.  Solo algunos contadas referencias en sitios digitales han hecho mención a la superespía del Pent’ágono en más de una década.
El viernes 18 de octubre del 2002, el canciller Felipe Pérez Roque respondió en un foro online a una consulta sobre la entonces recién condenada  Montes:  ”Siento profundo respeto y admiración por la señora Ana Belén Montes. Ella se ha expresado ya sobre sus relaciones con Cuba y sus motivaciones”.
Pérez Roque subrayó que ella había actuado ”movida por la ética y un considerable sentido de justicia”.
Un latido por la suerte de Ana
Desde que empezó el vendaval del deshielo entre Cuba y Estados Unidos, el nombre de Montes no ha emergido -ni de soslayo- en boca de los representantes gubernamentales o alguno de los columnistas que agitan la propaganda oficial en los sitios digitales y las redes sociales.
Curiosamente, la única mención vino de parte de un conocido partidario del régimen cubano en Washington, el abogado José Pertierra. ¿Iniciativa de Pertierra o caja de resonancia de La Habana?
“E muy triste que siga presa… Lo ideal sería que la liberaran y la envíen a Cuba, porque lo que hizo no fue por dinero, sino porque ella consideraba como injusto el bloqueo por parte del país más poderoso del planeta. Creo que EEUU debe perdonar y soltarla, pero no sé si va a ocurrir”, indicó Pertierra en una entrevista publicada el pasado 7 de marzo en Tiempo Latino, publicación afiliada a The Washington Post.
En efecto, en camino de la retirada de Cuba de la lista de naciones terroristas y la flexibilización del embargo, las confesiones de Montes en su declaración ante el tribunal federal que la condenó, están plenamente en consonancia con los rumbos de la política que Washington se ha propuesto alinear respecto a Cuba.
“Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia, respeto mutuo y entendimiento”, escribió Montes en su alegato, el 16 de octubre del 2002.
¿Cabría esperar aún por una reparación del olvido cubano o por otra negociación  entre bambalinas en favor de la cautiva Ana Belén Montes?
 Declaración de Ana Belén Montes ante el tribunal federal en 2002

1 comment:

  1. Saludos,
    InformacionAlDesnudo le hizo una entrevista al compañero Rafael Cancel Miranda por motivo del reconocimiento que el periódico Claridad le hará este jueves, 25 de febrero de 2016 a las 10 PM. A continuación está el enlace del artículo y el video: http://todosunidosdescolonizarpr.blogspot.com/2016/02/un-padre-que-honra-su-hijo-y-un-hijo.html
    Un abrazo,
    José Manuel

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