Sunday, January 24, 2016

LA NUEVA LEY DE INVERSIÓN EN CUBA

ICLEP-COCODRILO CALLEJERO: La nueva ley de inversión



 Matanzas, 24 de enero, 2016
 No hemos doblado la esquina, alejándonos de este último fin de año y todavía se escucha a la distancia el rumor de la televisión cubana sobre la nueva ley de inversión extranjera. Llama la atención este despliegue inusitado, como tabla de salvación en medio del mar Caribe, destinado a calar hasta el más duro de los cerebros criollos, en un país donde se aborrecen las campañas publicitarias.
“Ahora sí llegaremos a la tierra prometida”, nos quiere decir la televisión. Pero olvidan un detalle: quien más siente por Cuba son los cubanos, estén donde estén; y los cubanos no han sido invitados a donde se supone que va su país. Ese es el centro del absurdo, porque no hay ley verdadera sin corazón limpio. Hay veces pensamos que los cubanos que viven en el exterior, muchos de ellos empresarios prósperos, tienen cinco brazos o están abducidos por algún poder que los imposibilitan para las buenas obras.
Si no entendemos el verdadero sentido de la reconciliación y la tierra nueva nunca llegaremos a ningún lugar, siempre habrá un as bajo la manga dispuesto al zarpazo. Si de cuanto se ha caminado, 57 largos años, en el mismo lugar y con la misma gente, ya no es posible otra ley para ganar tiempo. Cuba debe abrirse, primero que todo, a los cubanos. Y que la sapiencia nacional que está desperdigada por el mundo se revierta en nuestra tierra.
 Todo tiene un límite: la gente en la isla no puede continuar viviendo como está viviendo; con salarios de juguete sólo se enseña al obrero el juego de robar. La retórica vacía, conocida por muela, nunca ocupará espacio en el futuro de nuestros hijos. No siempre, “es más fácil engañar a la gente”, como dijo Mark Twain, “que convencerlos que han sido engañados”. Para eso, se ha hecho el tiempo.

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