Saturday, January 28, 2017

¿JOSÉ MARTÍ? ESE NOMBRE ME SUENA. EL MARTÍ QUE INTENTAN OCULTAR

¿José Martí? Ese nombre me suena…

Llama la atención la actitud jocosa, insolente y parricida de los jóvenes cubanos al hablar de la obra martiana


 Cubanet
Ana León y Augusto César San Martín
Nada abunda en Cuba como los bustos con la imagen de José Martí. Prácticamente en cada entidad estatal aparece el Apóstol en su pedestal encalado, como una obligada presencia que ha terminado por ser ignorada. Durante los matutinos los estudiantes no miran el busto omnipresente; sus miradas lo evaden con la misma fría indiferencia con que cantan el himno y ven izarse la bandera. Sin embargo, hoy 28 de enero, los medios estatales de comunicación gritarán al mundo que  Cuba es más martiana que nunca. Los principales parques de La Habana se llenarán de pioneros para la tradicional “Parada Martiana”, en una rutina de flores, pancartas, canturías, declamaciones y reafirmaciones de compromisos que no conducen a la Cuba anhelada por Martí.
Hoy seleccionarán a algún joven locuaz e instruido para decir ante las cámaras una perorata sobre el legado martiano, y lo presentarán como prototipo de la juventud cubana. Pero en las calles de La Habana un equipo de CubaNet entrevistó a ciudadanos de diferente edad, extracción social y nivel cultural. Una abrumadora mayoría no lee a José Martí y confunde su ideario con el mero hecho de tener educación formal.
Ni uno solo de los entrevistados habló de la utilidad de la virtud, del amor a la patria y el sueño martiano de una democracia inclusiva. No se conoce otra obra de José Martí además de “La Edad de Oro”, aunque su mención no significa que sea, en efecto, leída e interpretada. Si así fuera, este país tendría bastante; pero los cubanos tampoco leen el libro que el Apóstol dedicó a los niños de América, contentivo de valores imprescindibles para evitar una educación torcida y una mente débil.
La actitud jocosa, insolente y parricida de los adolescentes al hablar de la obra martiana, sería soportable si no fuera espoleada por una ignorancia cavernaria. Los jóvenes aportaron disparates al por mayor, tanto el que dejó la escuela a una edad temprana, como la joven universitaria que alegó, indolente, que de Martí se conoce “La Edad de Oro y más ná”.
¿Se le olvidaron tan pronto el ensayo Nuestra América, el discurso Los Pinos Nuevos, o la honrosa Vindicación de Cuba, lecturas necesarias para superar el examen de ingreso a la Universidad? Si los leyó alguna vez, con atención, no los olvidaría jamás. Pero el pensamiento del Apóstol interesa tan poco a los jóvenes, que apenas reciben calificación y carrera universitaria sueltan “el paquete martiano” y se olvidan de él para siempre.
Nadie está obligado a leer a Martí; pero es lacerante la hipocresía con que cada 28 de enero el gobierno y los medios de comunicación se hacen eco de “esta sociedad martiana que estamos construyendo”, o afirman que “el Apóstol está más vivo que nunca en cada joven cubano”.  Detrás de las arengas pactadas se ocultan los rostros contrariados de hombres y mujeres que al no poder mencionar dos obras escritas por José Martí, adquirieron conciencia de su ignorancia en un tema que creían dominado. Es la consecuencia de asumir que el conocimiento y el discurso de unos pocos es el de todo un pueblo. Sin embargo, cuando se buscan las respuestas directamente en el pueblo, solo hay silencio, desconocimiento, apatía.
Muchas cosas cambiaría Martí si estuviese vivo, dicen los entrevistados. Pero solo dos hablaron de la libertad de expresión y la modificación del pensamiento de los cubanos. La mayoría no quiso especificar y no faltó quien limitara el hipotético cambio al aumento de los salarios.
Difícilmente el cubano ajetreado por la supervivencia en una sociedad donde la corrupción se ha vuelto estacionaria, entenderá que el “cambio martiano” está más orientado a la virtud que al bolsillo, a la nación más que al sujeto, sin negar los derechos plenos de cada individuo. Aunque todo cubano con decoro quisiera creer que la juventud en sus esencias profundas sigue siendo martiana, a juzgar por las respuestas obtenidas tal virtud no existe.
Las esencias y los ideales también se contaminan. No hay modo de construir una sociedad martiana si sus ciudadanos no leen la obra del Apóstol. Cuba se ha deslizado en un error que alertó Martí en su ensayo Nuestra América: “(…) el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella.”

 EL MARTÍ QUE INTENTAN OCULTAR

Han abundado son los tergiversadores y los manipuladores del ideario de José Martí

Cubanet
Alberto Roteta Dorado
28 de enero, 2017
José Martí, el más trascendental de los cubanos, nació un día como hoy 28 de enero de 1853. La brevedad de su paso terrenal no impidió que lograra su inmortalidad no solo en su sentido espiritual, en cuyos parajes debe gozar de estados de beatitud como recompensa por sus acciones ejemplares, sino por su trascendencia más allá del tiempo y de las fronteras espaciales.
Los cubanos de verdad le recordamos siempre, y  a manera de talismán sagrado acudimos cíclicamente a su mensaje cuando se apodera de nosotros la desesperanza, la inseguridad y el desaliento; pero en días como hoy lo evocamos sobremanera pues su onomástico encierra un significado real y a la vez simbólico.
Real, por cuanto, este día conmemoramos su llegada al mundo. Simbólico porque su advenimiento a la existencia representa el inicio de una etapa definitoria de nuestra nación. Téngase presente que en la historia de Cuba podemos concretar una serie de hechos que marcan nuestro sentido de la nacionalidad e identidad, cuyo referente es un antes y un después de José Martí.
No obstante, tal vez no somos conscientes de su excelsitud. Lamentablemente  las generaciones actuales tan marcadas por el paradigma del hombre nuevo – de lo que no son culpables, por tratarse de una imposición y de una labor mantenida durante décadas por la dictadura comunista- lejos de mostrar una verdadera pasión por su enseñanza, la rechazan al asociarla a la política y a la historia del país a partir de la segunda mitad del pasado siglo hasta el presente.
Solo penetrando profundamente a través del estudio de su obra podremos llegar a la esencia de su pensamiento, muy distante de las doctrinas socialistas impulsadas a partir de 1961 por el dictador Fidel Castro, con la declaración del carácter socialista de la revolución cubana, y continuadas hasta el presente.
Pero al régimen no le conviene que las jóvenes generaciones se interesen por su enseñanza, y lejos de incentivar el estudio de forma libre, han preferido organizar todo una maquinaria burocrática para adoctrinarlos y mostrarles a conveniencia al Martí político – que no podemos desprenderlo  jamás del hombre de gran espiritualidad, del filósofo profundo, del exaltado poeta y del ensayista ejemplar-, cuya imagen modificada han pretendido utilizar como símbolo de la nación cubana.
Para esto se han apoyado de sus hipótesis acerca del pensamiento antimperialista del Apóstol, lo que aún hemos de reinterpretar en su real dimensión de acuerdo al contexto histórico en el que vivió gran parte de su vida en los Estados Unidos, y no a través de frases entresacadas, como la controversial: “viví en el monstruo y conozco sus entrañas”,  por solo citar la más difundida, interpretadas según los cánones del obsoleto comunismo cubano.
Para esto establecieron movimientos juveniles, talleres, círculos y cátedras martianas por doquier, las que son orientadas y supervisadas por las autoridades del régimen dictatorial. Desde la apariencia se intenta mostrar un funcionamiento de todo este engranaje teatral montado, pero en el orden práctico todo es una falsedad con lo que solo se logra vulgarizar su enseñanza.
Pero esto no les pareció suficiente y determinaron crear una sociedad cultural con el nombre del hombre de Dos Ríos, la Sociedad Cultural José Martí, un instrumento político dirigido por la alta jerarquía comunista de Cuba, los que utilizando la figura del doctor Armando Hart, ya muy anciano en el momento de la creación de dicha sociedad, se las agenciaron para tener otra forma de desvirtuar el pensamiento del extraordinario cubano que se inmolara por nuestra nación.
El pasado año, luego de una  “consulta” a los miembros del Comité Nacional de dicha sociedad, en cumplimiento a lo establecido en los estatutos de esa organización, y a propuesta de su presidente el Dr. Armando Hart Dávalos, fue electo y designado vicepresidente René González Sehwerert, considerado en Cuba un héroe, pero acusado en territorio norteamericano de espía y agente extranjero no declarado, por lo que cumplió prisión en las cárceles de alta seguridad de Pensilvania y Carolina del Sur.
Con estos directivos, además de otros líderes comunistas como: Eusebio Leal, Abel Prieto, Roberto Fernández Retamar, Carlos Martí y Enrique Ubieta, entre otros, está de más detenernos en analizar el carácter y los propósitos de esta institución que ha estado utilizando el nombre de nuestro Apóstol durante sus veintiún años de existencia, – fundada el 20 de octubre de 1995 – y aunque se insiste en su autonomía, su carácter “no gubernamental” y su misión divulgadora del pensamiento martiano, también han establecido como prioridad  “defender el derecho a la palabra, la crítica, la participación y el debate franco y constructivo dentro y con la Revolución”.

José Martí (autor Yoandy Carrazana)
Son estas autoridades intelectuales de Cuba los que han estado ocultando al hombre que habló de la inmortalidad del alma, de la existencia de vida inteligente en otros mundos y de la infinitud del universo; que defendió la teoría oriental de la reencarnación, que esbozó el camino de las síntesis en la unidad armónica de un concepto unitario de vida; y que también criticó enérgicamente al socialismo defendido por el régimen cubano, que de manera paradójica lo declaró su héroe nacional intentando sepultar su sobrenombre de Apóstol, lo que le aproxima más a la idea de lo místico y lo religioso, y no precisamente a lo político.
Pero estos manipuladores de su pensamiento; aunque omiten gran parte de su mensaje,  no han podido esconder los brillantes conceptos en torno a un socialismo que ellos han proclamado hasta el cansancio y que Martí criticó en su análisis sobre uno de los ensayos de Herbert Spencer cuando expresó: “De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se  llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo”.
Como tampoco pueden borrar de su extensa obra sus verdaderas concepciones  acerca de la libertad y la democracia que con precisión expusiera al afirmar: “Un pueblo no es una masa de criaturas miserables y regidas: no tiene el derecho de ser respetado hasta que no tenga la conciencia de ser regente: edúquense en los hombres los conceptos de independencia y propia dignidad: es el organismo humano compendio del organismo nacional. Así no habrá  luego menester estímulo para la defensa de la dignidad y de la independencia de la patria”.
En este crucial momento por el que pasa una nación cada vez más reprimida, acudir a su sabia palabra nos hará comprender y asumir nuestro rol en el rescate de nuestros derechos ciudadanos y libertades mínimas. Tal vez el genial hombre de Dos Ríos tuvo la visión futura para poder vislumbrar desde su tiempo las actuales circunstancias de la patria que tanto amó y por la que luchó con todas sus fuerzas:
“Al realizarse en la vida, las fórmulas se desenvuelven en aplicación, la concurrencia de derechos crea derechos especiales: los sistemas políticos en que domina la fuerza crean derechos que carecen totalmente de justicia, y el ser vivo humano que tiende fatal y constantemente a la independencia y al concepto de lo justo, forma en sus evoluciones rebeldes hacia su libertad oprimida y esencial, un conjunto de derechos de reconquista”.
En momentos como estos se impone no dejarnos influenciar por la histeria masiva de las múltiples marchas a las que ha convocado la Unión de Jóvenes Comunistas, y que de manera obligada han de asistir todos los estudiantes cubanos gritando consignas que nada tienen que ver con el elevado mensaje del verdadero maestro.
Acudir a su enseñanza y descubrirle en su real dimensión es nuestro deber, Hagámoslo de manera libre, sin ataduras, sin ideas preestablecidas, dejando a un lado esa maléfica influencia causada por la manipulación comunista, que olvidando a un hombre quasi santo, a un extraordinario, profundo y polifacético pensador, a un humanista sin par, intentan mostrar a medias y de manera tergiversada solo su labor política.

Antorchas para Fidel Castro, no para José Martí



Las banderas tras la marcha. (A. ZAMORA)
DDC Adriana Zamora | La Habana | 28 de Enero de 2017
Fidel Castro fue el verdadero protagonista de la Marcha de las Antorchas de este 27 de enero que supuestamente conmemoraba el natalicio de José Martí.
Desde el audio que presidió la marcha se dictaban las consignas: "Yo soy Fidel, todos somos Fidel", "Fidel vive" y "Fidel es la bandera, Fidel es Cuba entera".
Las consignas fueron acompañadas de largas parrafadas sobre el mismo tema y sazonadas por pantallas ubicadas en esquinas estratégicas como la de San Lázaro e Infanta que mostraban fotos de Castro.
La marcha de este 2017 mencionó a Martí en tres ocasiones, mientras que se perdía la cuenta de las veces que se mencionó a Fidel Castro.
"¿Pero qué cosa es esto?", preguntó airado un hombre tras la valla de la calle Infanta. "¡Qué Fidel ni Fidel! ¡Martí! ¡Martí!". Pero su voz se perdía entre el tumulto.
La Marcha de las Antorchas es una tradición que data de 1953 desde el homenaje de los estudiantes universitarios a Martí en su centenario.
Aunque la marcha este año tuvo más promoción que de costumbre en los medios y parecía una convocatoria a la participación de todos, en realidad estuvo más custodiada que nunca y ningún joven que no perteneciera a las organizaciones estudiantiles pudo participar.
Las calles que comunican con la colina universitaria estuvieron cerradas con vallas que impedían el acceso. Desde Aramburu se ubicaron policías y oficiales del Ministerio del Interior en cada esquina.
Se cerraron San Lázaro, Infanta, San Miguel, Malecón, Neptuno. Quien quisiera pasar de Centro Habana al Vedado tenía que hacerlo por Zapata, bien lejos del desfile.
Los policías, además de impedir el paso, exigían a los transeúntes que caminaran por la acera, que cruzaran la calle por puntos determinados y hasta indicaban a los vecinos que se mantuvieran dentro de sus casas.
"Es la primera vez que hay tanto control", comentaba un policía a su compañero detrás de una de las vallas. "En años anteriores se podía pasar y participar de la marcha sin tanto problema".
Todo el recorrido del desfile estuvo custodiado por un cordón de jóvenes estudiantes del Instituto Superior del MININT (Ministerio del Interior) y algunos se mostraban aún más intransigentes que los oficiales ante cualquier persona que se quisiera acercar.
"No puede pararse aquí ni para tirar fotos", decía uno en Neptuno a las personas que intentaban acercar sus celulares para grabar.
A una cuadra de la colina, por San Lázaro, los policías tras la valla se mostraban nerviosos. Daban órdenes contradictorias a los espectadores y no paraban de moverse de un lado a otro sin concierto.
Uno de ellos, incluso, golpeó el móvil de un muchacho que lo grababa mientras ordenaba a otros que caminaran por la acera.
"No puedes filmar a la autoridad", dijo.
"Están asustados de que alguien grite cualquier cosa que no esté en el guion", se burlaban algunos. "Creen que la marcha se les puede virar si se descuidan".
Además de las loas a Fidel, la marcha tuvo un propósito claro: "Vamos a demostrarle al mundo que la juventud cubana es una juventud conforme", gritaban a toda voz por el audio del desfile, para que no quedara duda.
Para demostrar que la diversidad de criterio existe, un grupo de estudiantes se salió de lo previsto y por iniciativa propia comenzó a corear: "¡Que siga! ¡Que la marcha siga! ¡Yo quiero bebida!".
Cerca de ellos, un grupo del Partido Comunista de Brasil desplegó sus banderas mientras decían "¡Fora Temer!".
Al final del recorrido llegó la mitad de los estudiantes que lo iniciaron. Ya antes de que el desfile doblara por Infanta hacia la Fragua Martiana se podían ver trozos de antorchas humeantes en el medio de la calle.
Los estudiantes de preuniversitario habían logrado con chiflidos que les abrieran la valla de la calle O y se dispersaban.
Los estudiantes de la CUJAE (Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría), portadores de las banderas, sí llegaron hasta el final, para ubicarlas todas recostadas en un balcón como si fuera una instalación de algún artista plástico.
En Malecón esperaban los bomberos con unos contenedores metálicos para depositar las antorchas y apagarlas con manguera.
"Nosotros apagamos las antorchas que llegan aquí. Las que dejaron tiradas en la calle no son asunto nuestro", comentó uno de ellos.
Con el Malecón lleno de gente, aparecieron los vendedores de chucherías, caramelos, rositas de maíz, maní.
Algunos estudiantes se sentaron en el contén a descansar, otros subieron por la calle 23 para presenciar una bronca "con cuchillo y todo", según comentaban.
La mayoría caminó en busca de la guagua que los llevaría a casa, tarea difícil, pues todas estaban desviadas por el cierre de las calles.
Poco a poco la multitud se fue dispersando. La marcha se acabó. Hasta el 27 de enero del año que viene.
A ver si en 2018 Martí tiene mejor suerte y se la dedican a él.
JOSÉ MARTÍ  
Si ocurriera el milagro
de un renacimiento,
de aquel que nació
un 28 de Enero.
Si resucitar pudiéramos
a nuestro maestro,
quién sacrificó su vida
por la de su pueblo.
Cruel cruz lleva Cuba
sobre sus espaldas,
con odiosa hoz
clavada en su alma.
La patria que sufre
hoy le necesita,
necesita un hombre
de su valentía.
No tenemos un líder
que tenga su talla,
que con entereza
se enfrente a las balas.
Alguien que nos guíe,
que nos dé la mano
para terminar
con el vil tirano.
Alguien que no aspire
a ejercer el mando,
alguien que se entregue
sin poner reparos.
Alguien que lo mueva
un gran amor a Cuba,
alguien que posea
su gran estatura.
Cuba hoy le requiere,
Cuba hoy por él clama,
¡José Martí Pérez
                levántate y anda!              
          Cástulo Gregorisch                         
1/24/04
LA ROSA BLANCA
Yaciendo en el suelo, el alma estrujada,
tras muchos años sin patria,
sumergido en el profundo mar de la nostalgia,
levanto la vista y encuentro una mano que me hala,
es el Apóstol de la frente ancha
que desde su cabalgadura alta,
me mira a los ojos con su dulce y firme mirada.
No pierdas la fe, me dice, libre tendrás patria,
yo no llegué a verla, no pude gozarla,
por lo que te ruego, cuando esto suceda,
y estés en sus playas,
¡De mí no te olvides,
 ni de mi rosa blanca!
Cástulo Gregorisch
9/10/05
MARTÍ 
Un 28 de enero
cayó del cielo un lucero
que con su estela brillante
nos iluminó el sendero.
De ejecutoria sin par,
proceder sin paralelo,
fue este un hombre singular
que ejemplo dio al mundo entero.
Magnífica su oratoria,
bueno en verso, bueno en prosa,
su verbo que fue elocuente
de una eficacia asombrosa.
Muy joven sufrió prisión
por ideas libertarias,
por Cuba su gran pasión
no hizo esto que mermara.
Desde su bastión de ideas
con su pluma incomparable,
arremetió indesmayable
contra el sistema opresor.
Años pasó en el exilio
sufriendo de sus rigores,
incomprendido a veces,
pasando mil sinsabores.
Nunca cejó en el empeño
de liberar a su patria,
por ella a morir dispuesto
por no verla sojuzgada.
Embarcase para Cuba
a luchar en su terreno,
a probar su valentía
y su corazón de bueno.
Sacrificando su vida
frente a balas enemigas,
en su caballo moría
quien fuera nuestro Mesías.
Cástulo Gregorisch
1/3/03
 
NACE UNA ROSA BLANCA
Nos nace una rosa blanca
un 28 de Enero,
es una flor de esperanza,
de sueños de libertad,
flor que no trae venganza,
flor de amor y de humildad,
de comprensión y bondad,
flor de justicia, flor de paz,
para con malos y buenos.
Trae con ella suave aroma
que a nuestra patria perfuma,
consigo nos trae la gloria,
trae espinas que no hincan,
trae pétalos que acarician,
trae un mensaje en su brisa
que limpia un viciado ambiente,
trae un nuevo renacer
de Pinar del Río a Oriente.
Rosa blanca, blanca rosa
que a Martí nos representa,
maestro en poema y prosa,
el de las grandes ideas,
soñador y gran patriota,
quien surge de un azul cielo
que en parir maravilloso,
como por obra de dioses,
nos pare este hombre bueno.
José Julián Martí Pérez,
maestro de los maestros,
constructor de bella gesta,
pensador y jardinero,
quien con amor y sin miedo
ofrendándose a la patria,
expuso a las balas pecho,
y en junio como en enero
cultivó una rosa blanca.
Cástulo Gregorisch
1/8/07

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