Washington, 19 de enero, 2017
En vísperas de dejar su cargo, el presidente Barack Obama envió un correo al Congreso, dirigido a los líderes republicanos, para anunciar la liberación de otros cuatro presos y repudiar el bloqueo de la oposición al cierre de la prisión de Guantánamo, un hecho que consideró "contrario a los valores" de Estados Unidos.
"No hay simplemente ninguna justificación (…) para la insistencia del Congreso en dejar abierto ese centro de detención", indicó el mandatario estadounidense en ese correo divulgado públicamente por la Casa Blanca.
"Durante 15 años, Estados Unidos ha retenido a cientos de personas en el centro de detención de Guantánamo, una instalación que nunca debería haberse abierto en primer lugar —señala el texto—. Los terroristas lo usan para propaganda, sus operaciones drenan nuestros recursos militares durante una época de recortes presupuestarios y perjudica nuestras alianzas con países cuya cooperación necesitamos contra la amenaza terrorista en desarrollo hoy. En cualquier medida, los costos de mantenerlo abierto superan con creces las complicaciones que implica cerrarlo".
Y advirtió: "De los cerca de 800 detenidos que hubo en un momento en la instalación, hoy sólo 41 permanecen".
El gobierno de Obama ha realizado una ráfaga de transferencias de última hora y esta semana envió a ocho presos yemeníes y dos afganos a Omán. Eso llevó a que el número de reos en Guantánamo se redujera a 45, pero en su carta Obama dijo que sólo quedaban 41. Un funcionario de Defensa de Estados Unidos confirmó la transferencia de cuatro detenidos adicionales, pero no proporcionó detalles inmediatamente.
Obama se esforzó por encontrar una solución a la cuestión de qué hacer con los detenidos y es incierto que puedan ser condenados en un tribunal civil. El presidente saliente había intentado transferir a muchos detenidos al extranjero y traer los más importantes a los Estados Unidos, pero la financiación fue bloqueada por los republicanos e incluso algunos de su propio partido rechazaron los planes.
Obama dijo repetidamente que la polémica prisión sirvió como una "herramienta de reclutamiento" para organizaciones terroristas y fue una pérdida de dinero —actualmente cuesta alrededor de USD 7 millones por detenido al año—.
El sucesor de Obama, el presidente electo Donald Trump, ha prometido no sólo mantener Guantánamo abierto, sino aumentar el número de sospechosos de terrorismo alojados allí, incluso aumentando la posibilidad de que ciudadanos estadounidenses sean enviados a la instalación. 

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