Friday, March 3, 2017

FRESCAS COMO LECHUGAS

 Ocho verdades de Cuba que las chicas “lechuga” desconocen

Sorprende el enorme desconocimiento que muchos tienen de la historia, la política, la cultura, las leyes y la sociedad cubana


 Juan Juan Almeida
4 de marzo, 2017
 Otra disparatada iniciativa… un tin pintoresca, quizás interesante, pero totalmente absurda. Representantes de PETA (Personas por un Trato Ético a los Animales) arriban a la terminal aérea José Martí de La Habana con la expresa intención de combatir el abuso animal y crear hábitos vegetarianos en la isla.
La idea de ver activistas jóvenes vestidas con hojas de lechuga sobre bikinis verdes, resulta una forma atractiva de llamar la atención; y sorprende por el enorme desconocimiento que muchos tienen de la historia, la política, la cultura, las leyes y la sociedad cubana.
Quizás las autoridades, como parte de una “considerada” neo diplomacia, permita a estas señoritas transitar con ligereza textil por La Habana Vieja regalando souvenirs, dando comida a los perros sin hogar o repartiendo folletos de iniciación vegetariana con recetas de arroz y frijoles. Pero es bueno saber que:
1. una disposición provincial, que alerta, y dice más o menos así: quien circule o se disponga a callejear en traje de baño por la capital cubana, aún cuando todos sabemos que es una ciudad costera, incurre en contravención y podría ser multado.
Con respecto a la carne de res, alguien debería explicarle a las activistas de PETA que desde el 12 de julio de 1963, fecha de creación de las tristemente célebres OFICODAS (Oficinas de Control y Distribución de Alimentos):
2. los cubanos se han visto forzados a cambiar carne por pollo, por fricandel y/o pescado, dependiendo de la tanda de abastecimiento en la libreta de racionamiento.
En la mayor de Las Antillas:
3. se come tanta carne de res como en la India, donde las vacas son sagradas.
Y que al margen de que Cuba es:
4. la única isla del mundo que en su dieta no figura el pescado.
Y que los cubanos nacidos en tiempos del eufemismo llamado “Período Especial”:
5. crecieron sin la cultura de comer carne de res.
Hoy:
6. una libra de vegetales, en el mercado agropecuario, compite en precio con la de carne de cerdo.
Sería útil saber quién ofrecerá lechugas a estas bellas jovenzuelas porque, aún cuando el general Raúl Castro en el año 2008 entregó, en régimen de usufructo, 1,7 millones de hectáreas, Cuba continúa:
7. importando más del 63% de los alimentos que consume.
8. la lechuga fresca que se ofrece en los restaurantes de los hoteles para turistas no se cultiva en la isla.
Propósito errado, que salvando el punto de riesgo, es muy parecido al del presidente boliviano, Evo Morales Ayma, porque conociendo el final de su ex compañero y mentor, el venezolano Hugo Chávez, decidió viajar a La Habana el pasado 1ro de marzo para recibir con urgencia tratamiento médico en Cuba.
El principal enemigo de quienes pierden el tiempo creando iniciativas que solo persiguen bullicio, es el sentido común. Ya es tiempo de impulso, determinación, y de concientizar sobre temas reales, como el pertubador aumento del índice delictivo, el abuso de género, y los innumerables casos de violencia doméstica. Por solo citar lo más notable.
(Publicado originalmente en Martí Noticias)

La tarea de convertir a los cubanos en vegetarianos

Lo que hace PETA en La Habana equivale a visitar una prisión para alertar sobre los ‘peligros’ de ser libre
Cubanet
 


Una ‘dama lechuga’ junto a varias cubanas en La Habana (peta.org)
La Habana, 4 e marzo, 2017
 Este miércoles, CubaNet brindó información sobre activistas de la organización PETA (siglas en inglés de Personas por el Trato Ético a los Animales) que viajaron a La Habana. Esa entidad se propone difundir en la capital cubana las ideas que propugna.
Para que al cumplir su misión se ocasione mayor impacto, la dirigencia de la entidad ha escogido un método digno de aplauso: hermosas mujeres jóvenes, sin más atuendo que unos breves bikinis en los que figuran verdes hojas de lechuga. Al exhibirse de ese modo en las calles habaneras, no cabe dudar que el mensaje capte la decidida atención de nuestros compatriotas, al menos los del sexo masculino.
Ashley Byrne, portavoz de la organización, expresó que lo anterior es “una manera divertida de enseñar acerca de cómo hacerse vegetariano”. También aclaró que la idea del periplo se empezó a discutir “tan pronto como se levantaron las restricciones para viajar”. No obstante, como hasta ahora no está autorizado que los norteamericanos visiten Cuba como simples turistas, las atractivas damas encasillaron su actividad como “apoyo humanitario”, una de las doce categorías permitidas.
Para beneficio de la prensa y regocijo de los presentes, las jóvenes se exhibieron en sus exiguas trusas verdes de dos piezas en el aeropuerto de Fort Lauderdale, dando inicio de ese modo lo que El Nuevo Herald califica como “diplomacia de la lechuga”. Los oficiales actuantes insistieron en que, para pasar el control de seguridad, las beldades se pusieran las túnicas que también llevaban. Confiemos en que sus colegas de La Habana no hayan sido tan melindrosos.
Una de las activistas en el avión hacia Cuba (peta.org)
En cualquier caso, lo más interesante será saber cómo reaccionarán las autoridades de la Isla ante las actividades poco convencionales que desplegarán las “damas lechuga”. Máxime si tenemos presente que el mismo portavoz declaró: “No hemos discutido nuestros planes con el gobierno cubano”.
Aspiro a que esa visita inusual, no coordinada de antemano, no ocasione mayores problemas. Y esperemos que la presencia de las combativas activistas sirva para aliviar un poco la penosa situación de los perros callejeros de La Habana, que deambulan por la ciudad comidos de sarna y sobreviven no se sabe ni cómo.
Muchos de estos desdichados seres vivieron antes en casas, de las que fueron expulsados porque sus dueños no pudieron seguirlos manteniendo. Pero lo único que tiene en reserva para ellos el estado comunista es el exterminio, y eso en las contadas ocasiones en que los empleados de Zoonosis salen a las calles en su persecución.
Al menos las dinámicas muchachas de PETA les darán comida y donarán suministros veterinarios por valor de un millar de dólares. Uno sólo atina a desearles que alcancen el éxito en su humanitaria labor.
La parte que veo más difícil es la conversión de los cubanos en vegetarianos. Es verdad que hoy la generalidad de nuestros compatriotas posee esa condición. Pero no por conciencia ni por su libre voluntad. Ello es así gracias al régimen castrista, que puso fin a una fea costumbre que teníamos desde siempre los cubanos: la de comer carne.
Venir a la Isla a predicar las bondades del vegetarianismo equivale a algo así como aparecerse en una cárcel para alertar a los condenados a cadena perpetua sobre los peligros que se corren al vivir en libertad…
Esperemos que la estancia de las “diplomáticas de la lechuga” en nuestra Isla —que durará hasta el sábado, según se ha anunciado— cumpla con sus generosos objetivos. Para bien de nuestros perros de la calle.

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