Tuesday, April 4, 2017

LA PATENTE DE CORSO PARA SER TIRANO



Por, Esteban Fernández
5 de abril, 2017
Algunos buenos amigos me dan el crédito de haber sido uno de los primeros en haber descubierto que el próximo tirano de Cuba será Alejandro Castro Espín, el hijo de Raúl y Vilma.
Cierto, y me encanta que me algunos se hayan dado cuenta y notado “mis dotes de adivino”. Sin embargo, no deseo presumir mucho al respecto porque para cualquier verdadero estudioso del castrismo (Aldo Rosado y Carlos Hurtado, entre otros) la opción de Alejandro era obvia.
Lo que sucede es que en este proceso hay tantos ignorantes “expertos y cubanólogos” que hacen lucir como genios a quienes somos simplemente fervientes estudiantes del proceso cubano.
Saber que Alejando Castro Espín será el sucesor de su padre es como todos los que tenemos nociones de béisbol sabemos que cuando hay hombres colocados en primera y segunda sin out el bateador va a tocar la bola.
Comencemos por decir que en nuestra nación durante 60 años no existe un modo aceptable de intentar ser el sucesor de los hermanos Castro. Eso es tabú. Es más, hasta a los que cubanos comienzan a otorgarles tontamente ese papel (Roberto Robaina, Carlos Aldana, Carlos Lage, Felipe Pérez Roque) los trituran hasta sin ellos intentarlo ni haber cometido ningún delito.
En los Estados Unidos (para poner un simple ejemplo) a un muchacho hijo de cubanos llamado Marco Rubio se le metió en la cabeza que quería ser presidente del país más poderoso del mundo, y dedica todos sus esfuerzos libremente tratando de lograr ese objetivo y a lo mejor un día lo logrará. Y no hay nadie que- por las malas- le impida conseguir sus deseos. No es como que le van a echar 20 años de cárcel a Marco por querer ser presidente de U.S.A.
Allá no existe eso. Puede ser el más aguerrido de los esbirros, puede haber dedicado 58 años a la revolución, ser general, jefe de uno de los tres ejércitos, pero jamás se atrevería a decir y mucho menos intentar ni expresar sus deseos de ser el sustituto de Fidel Castro en una época y de Raúl ahora. Porque lo hacen picadillo. ¡Ni el general Leopoldo “Polito” Cintas Frías tiene los testículos para hacer eso! A pesar que lo merece mucho más que Alejandro.
Ustedes ven que a los disidentes los golpean y los maltratan, pero nada comparado con lo que le pasaría a un coronel castrista que comience a comentar entre sus amistades que a él le gustaría asumir el poder en Cuba. Porque a ese sí que lo pulverizan.
Entonces ¿a quién es obvio que le han otorgado ese derecho desde hace mucho rato? ¿A quién entrenan fervientemente en ese sentido? ¿Quién tiene permiso, y hasta el visto bueno de Fidel Castro antes de morir, para comenzar a actuar como si ya fuera el tirano?
¿Quién tiene la aceptación de las fuerzas armadas y de los aparatos de inteligencia para asumir la dirección de la dictadura? ¿Quién ha enseñado las garras lo suficiente para ser considerado tan o más malo que su padre y su tío? Una sola persona, un solo tercer monstruo: Alejandro Castro Espín.
Siempre tenga presente que usted tiene más chance de jugar la primera base de los Dodgers que cualquier otro cubano que no sea Alejandro de sustituir a Raúl Castro. Eso se los pronostiqué hace casi 10 años, y hoy se los aseguro y hasta se los juro.
Ah, y lo peor del caso: Hay muchos supuestos oposicionistas que lo van a aceptar de buena gana. A este escrito póngale el cuño.

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